Un centenar de sillas vacías esperaban pocos minutos antes de las ocho de la tarde a ser ocupadas por los asistentes al encuentro artístico que había organizado Ciro Sánchez. En la última semana en la que sus obras están expuestas en la sala Rivas Briones, el creador quiso ofrecer un encuentro directo con el público in situ. La intención era contactar y abrir un canal de comunicación directa y se logró. Además, el otro gran atractivo fue la presentación de una pieza audiovisual (Impresións) de un cuarto de hora de duración en la que el propio autor enseñó la tramoya artística de sus obras. Lo cierto es que se hace raro asistir, en diferido, la preparación de lo que se observa colgado de las paredes, pero así fue, y la verdad es que es toda una experiencia. En el vídeo se pudo ver a un Ciro artista, que guiaba, a modo de narrador, las distintas fases del nacimiento de sus apuestas. Uno de los grandes atractivos fue el de poder presenciar los pasos previos a la construcción ad hoc que realizó para la Rivas Briones. El acto contó con la presentación del concejal de Cultura, Xosé Castro Ratón, y con la presencia de su homóloga en A Coruña, María Xosé Bravo. Entre el público, alumnos, ex alumnos de Ciro, aficionados, amigos, anónimos y los miembros del equipo de O Faiado da memoria, que han tenido mucho que ver en la creación audiovisual presentada en sociedad ayer. Aseguraba el protagonista, entre bastidores, que la exposición que copa las tres plantas del edificio municipal es «un recorrido de los últimos treinta años de carrera». En ellos, se repasan todas sus etapas, desde el clasicismo inicial hasta la etapa más modernista, pasando y pisando todas las corrientes de la historia del arte. Sus influencias, sus experiencias y él mismo, como modelo y autor en diferentes formatos. Hay escultura, hay pintura, hay fotografía, apuesta por la ruptura de la concepción habitual del marco y del lienzo y ahora también hay videocreación. No abundan los autores que se someten al juicio crítico de su público en directo y en eso, ayer se sintió el vértigo, propio y ajeno, aunque la verdad es que las tablas alcanzadas en labores de docencia ayudan en estas tesituras. Mañana se cerrarán las puertas de la exposición y atrás quedarán las explicaciones, las sensaciones y el arte de Sánchez. Si en tres décadas ha llenado tres pisos de la Rivas Briones, en el futuro habrá que cambiar de escenario.
En la sede de la Federación Comarcal de Empresarios de Arousa, FECA, se dieron cita ayer unos treinta interesados espectadores. El motivo que los atrajo fue la conferencia sobre la liberalización de precios en el sector de la electricidad, precisamente uno de los temas que produjo un alud de quejas en los primeros compases del año, a raíz del cambio de tarificación en los recibos de los ciudadanos. La charla corrió a cargo de Manuel Cereijo, ingeniero eléctrico, y José Alonso, el presidente de Instalectra. Además, la proximidad del 1 de julio, fecha en la que habrá que tener contratado el servicio de suministro a ciertos niveles de potencia con una compañía comercializadora, acabó por atraer a los presentes, ya que de no hacerse así, se establecerá una tarifa máxima creciente marcada por una orden ministerial.