«Si tienes alzhéimer en casa no puedes pensar en el futuro, basta con el día a día»

La Voz VILAGARCÍA |

AROUSA

La enfermedad de su marido se presentó sin avisar, y ahora lucha por ayudar a los familiares de los que la padecen

12 jul 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Susana Luaña Estaba ella ocupada con sus comercios y con la presidencia de Zona Aberta cuando el alzhéimer llamó a sus puertas y se instaló en el cerebro de su marido Guillermo, un golpe que le cambió la vida. «Me cansé de llorar», recuerda ahora, un año después de que dejase la asociación de comerciantes para crear otra de ayuda a los familiares de enfermos de Alzhéimer.

Lo primero fue descubrirlo; lo segundo, aceptarlo, luego vino el proceso de adaptación y de información, para hacerse una idea de lo que se le venía encima. Pero una persona con la fuerza de Sofía Beiras no podía quedarse ahí. «Me encontré sola ante el peligro, no sabía qué hacer o con quién hablar ni a dónde ir, y a base de entrar en Internet me fui enterando, y luego fui a una charla organizada por el Concello y empecé a ver la gente que tenía el problema y estaba sola. Yo tengo a mi familia y tengo recursos económicos, pero hay muchos que no pueden pagar a un cuidador, y pensé que era necerario crear la asociación, que en Vilagarcía, con 38.000 habitantes, no tenía a dónde acudir».

Y con la misma fuerza con la que durante tres años luchó por mejorar el comercio de la ciudad, ahora lucha por mejorar la calidad de vida de los enfermos y de sus familiares. Contactó con Manuel Abalo, que también tiene el problema en la familia, y después con María Mato, que ya fue fundadora de Lar y de Bata y cuenta con experiencia en el asociacionismo. «Se volcaron con el proyecto y ahí estamos, al pie del cañón, empezamos a dar caña, a hablar con el Concello, a presentarnos en los ayuntamientos, y ya tenemos 150 socios. Lo que no tenemos, de momento, es dinero, porque aún no está la asociación legalmente constituida, pero esperamos conseguir ayudas de la Diputación y de otros organismos».

De momento cuentan con un local para informar a los familiares y están acondicionando un bajo donado por un particular para empezar a organizar actividades. «Con esta enfermedad, el cuerpo está bien pero la cabeza está mal, el enfermo tiene una dependencia muy fuerte y no todo el mundo puede pagar a una persona; si el cuidador te cuesta 700 euros, ya no compensa ir a trabajar. Por eso nuestra fijación es el centro de día, un centro especial para personas con alzhéimer u otras demencias. Quizás podamos hacer feliz a alguien».

De momento cuentan ya con el servicio de un psicólogo que todos los días atiende a los familiares y de una trabajadora social que les ayuda a formalizar el papeleo y les informa sobre las ayudas a domicilio o el GPS.

Hace unos días, un neurólogo del hospital dio una charla sobre la enfermedad en el auditorio y el salón se llenó. «Es increíble la cantidad de gente que tiene el problema en casa. Conoces casos terribles, como el de una mujer de cuarenta años que tiene a su padre con cáncer y a su madre con Alzhéimer y ella tiene que ir a trabajar, y nunca sabe lo que se va a encontrar al volver a casa. Yo tengo a mis hermanas y a mis hijos, y pienso en esa gente que está sola».

La nueva vida

Sofía Beiras se levanta igual todas las mañanas para atender, junto con sus hermanas, los negocios familiares, preocuparse de sus hijos y de su marido y, el tiempo que le queda libre, dedicarlo a la asociación. Le sobran proyectos que poner en marcha, y anda pensando en organizar conciertos, en vender rosquillas, en idear lo que haga falta para cubrir las necesidades. Necesidades que ella también tiene. «Si, yo necesito también, pero ahora lo que me pide la cabeza es hacer realidad todo esto, luchar para vivir con mi marido lo mejor posible, ofrecerle calidad de vida y atender a mis hijos hasta que Dios quiera, y sin pensar en el futuro, porque si tienes el Alzhéimer en casa, basta con el día a día».