Una universitaria con parálisis cerebral no pudo optar al permiso de conducir tras haber hecho 46 prácticas
A MARIÑA
«Se é verdade que non podo conducir, teríanmo que ter comentado antes, na primeira revisión, e non deixar que seguise na autoescola, que aprobase a teórica e que fixera tantas prácticas». Las expectativas de Mónica Cardelle Rouco, universitaria de 20 años con parálisis cerebral infantil, sufrieron un duro revés la semana pasada, cuando la inspección del Sergas que realiza informes médicos para la Jefatura de Tráfico en Lugo le comunicó que no es apta para sacar el carné de conducir porque no tiene equilibrio. Esta valoración contradice un primer informe que la misma inspección había emitido en abril del 2009 en base a un certificado del psicotécnico, y en el que se hace constar que Mónica «puede conducir turismos con caja de cambios adaptada» y a una «velocidad máxima de 70 kilómetros hora».
Entre los dos estudios hay más de un año de esfuerzo en el que Mónica ha compaginado sus clases en Empresariales con las de la autoescuela, un examen teórico aprobado a la primera y 46 clases prácticas. «O verán pasado paseino en Lugo en lugar de na casa por sacar o carné», lamenta la joven, natural del municipio de Toques. «Todo el tiempo que pasó en la autoescuela al salir de la facultad lo pudo haber aprovechado para hacer otras cosas», critica Nuria Neira, cuidadora de la joven.
Unos 1.000 euros gastados
A la ilusión rota y al tiempo perdido se unen los más de 1.000 euros que ha gastado en autoescuela y examen. Ahora se plantea denunciar para que al menos le devuelvan lo que ha invertido. Mónica tiene poca movilidad en las piernas, pero en brazos y manos supera las pruebas de esfuerzo. Eso le hizo albergar esperanzas de convertirse en conductora ya que hay coches adaptados con mandos en el volante. La autoescuela llegó a comprar un arnés ortopédico que la mantiene derecha.