Altercado gitano en los juzgados para evitar el ingreso en un centro de una menor

La Voz

A MARIÑA

02 dic 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Una veintena de gitanos protagonizaron en la mañana de ayer un fuerte alboroto en los pasillos del Juzgado de Menores lucense porque no quieren que una joven de 14 años sea ingresada en un centro terapéutico como así pide el fiscal. La muchacha debía ser juzgada porque supuestamente amenazó a la directora y a la superiora del centro de Las Mercedarias de Chantada, donde estuvo algún tiempo, sin embargo la vista acabó suspendiéndose. Presuntamente la chiquilla también agredió a un menor ingresado en dicho colegio, sin embargo no llegó a causarle ningún tipo de lesión.

El juicio de ayer se suspendió porque el abogado que la familia de la denunciada había contratado para asistirle renunció a ello. De acuerdo con algunas informaciones, diversos miembros del grupo criticaron con dureza al letrado porque no había conseguido que el fiscal cambiase sus conclusiones y no pidiese que la menor fuese llevada a otro centro diferente al que se encuentra ahora, en las proximidades de Ourense.

La menor fue ingresada en su momento en Las Mercedarias de Chantada en calidad de tutelada por la Xunta. El colegio chantadino aún siendo privado tiene conciertos con el gobierno autónomo para dar cabida a niños que necesitan protección.

De acuerdo con algunas informaciones, la menor que ayer tenía que ser juzgada pasó por otros centro de acogida de la provincia y en algunos de ellos supuestamente mantuvo un comportamiento violento.

Un año de internamiento

El fiscal tenía previsto pedir en el juicio de ayer un año de internamiento en un centro terapéutico para la menor por considerar que, en una institución de estas características, recibiría la asistencia necesaria para conseguir un diagnóstico fiable sobre su situación, máxime teniendo en cuenta que en la actualidad las valoraciones que existen sobre su personalidad son provisionales.

La acusación pública considera que la menor debe permanecer un año en el centro y los tres meses restantes de condena en situación de libertad vigilada. El hecho de ir a un centro especializado permitiría al equipo psiquiátrico el estudiar durante algún tiempo la posible patología de la muchacha y establecer la metodología más adecuada para tratar su curación.

Los familiares de la pequeña dieron ayer una versión muy distinta a la ya explicada. Dijeron que el juicio se había suspendido porque las monjas supuestamente amenazadas retiraron la denuncia y pidieron que no se celebrara el juicio, sin embargo les dijeron que eso ya no era posible. También apuntaron que la joven iba a ser llevada a un psiquiátrico.