El tendido eléctrico y los cables de telefonía que tanto afean las fachadas de comercios y viviendas de la calle Pastor Díaz desaparecerán en breve. Todas las conducciones irán soterradas, en la primera gran reforma acometida en el céntrico vial viveirense desde que se instalara la red de alcantarillado, en 1984. Pero las mejoras que implicarán las obras, ya iniciadas con el acopio de materiales, no son únicamente estéticas, según recalcó el alcalde, el socialista Melchor Roel, en la reunión informativa del martes.
«Las aguas pluviales van directamente al saneamiento y de ahí que haya quejas por malos olores... Ahora toca hacer la separación de aguas pluviales y fecales para evitar esto, llevarán tubos de 500 milímetros de diámetro, frente a los 360 de los que hay actualmente», explicó el regidor. De esta forma, se evitará además el bombeo de agua de lluvia en la depuradora. También está previsto aumentar la sección de las tuberías de la red de suministro de agua potable. «Y se quitará el pavimento existente para colocar losetas de granito gris abujardado, con una inclinación hacia el centro de la calle para evitar inundaciones y facilitar el paso, y mobiliario urbano», abundó Roel. También se instalarán los entronques del alcantarillado y el agua, las conexiones de luz y teléfono y la bajada de aguas pluviales, en cada edificio y vivienda de la calle.
Lorena García, presidenta de Centro Comercial Casco Histórico de Viveiro, elogió «la coordinación y la organización mostradas en la reunión del martes» y aplaudió la decisión de ejecutar las obras por tramos de 14 metros de largo (o un máximo de 18 en algún caso). «Sabemos que serán unos meses fastidiados pero es una obra necesaria, imprescindible, por estética, por los malos olores y por comodidad para circular por la calle», señaló la representante de la patronal. Lamentó, eso sí, la escasa afluencia de empresarios y vecinos al encuentro del martes: «Me molestó a mí y a todos los que estábamos allí (unos diez), me parece vergonzoso por lo importante que era y la repercusión tan fuerte que tiene, para los negocios y para los propietarios de las viviendas».
La campaña de Navidad
El principal temor de los empresarios es que la obra se demore (el plazo de ejecución previsto es de siete meses) por imprevistos. Roel trató de tranquilizarles y aclaró que se irá tapando cada tramo, a medida que se avance. «Antes de la campaña de Navidad prevemos tener todo hormigonado», aseguró.
Si aparecen restos arqueológicos, señaló el alcalde, «habrá que catalogarlos, señalizarlos y agilizar al máximo los trámites burocráticos para que no se paralice la obra». Los trabajos comenzarán en el callejón situado frente a la Zapatería. Para el acopio de materiales se ocupará la plaza de Lannion (salvo el aparcamiento reservado para el juzgado) y parte de la de Lugo.