El erizo se convirtió ayer de nuevo en el rey gastronómico de San Cibrao y renovó el notable poder de convocatoria del que goza la popular fiesta gastronómica, organizada por la delegación municipal de Turismo del Concello de Cervo y la Fundación Comarcal de A Mariña Occidental con la inestimable colaboración de siempre de la hostelería local que se esforzó en esta edición número dieciocho no solo en atender lo mejor posible al numeroso público que se acercó a la península de la paz a degustar exquisito erizo sino también en experimentar al máximo en el arte culinario y ofrecer el equinodermo de mil formas. Es un decir, pero aunque no hubo tantas fórmulas a la hora de prepararlo, sí que hubo muchas y muy variadas, al margen de las tradicionales y que gustan a los paladares más clásicos, como las versiones cocida y cruda, que el erizo también permite esta última presentación en plato.
Las raciones de erizo en San Cibrao pasaron del mar (unos 4.500 kilos aproximadamente) a la cocina y ayer que era el día de la esperada jornada gastronómica de la cocina a la barra del mesón, bar o restaurante y de la barra a la mesa de los clientes, que esperaban el momento de poder llevarse a la boca un bocado y saborearlo acompañado de una caña, un vino, un zumo, un agua, lo que fuera.
El erizo se sirvió crudo y cocido, como ya se ha dicho, pero también en otros «formatos» demostrando una vez más lo versátil que es la cocina: en filloa, rellenando pimientos, al vapor, en empanada y empanadillas, en revuelto, en pastel, en croquetas, con fabes, etc... Incluso en uno de los locales que ganaron el concurso gastronómico, desde el Buenavista en concreto, contaba una de sus cocineras, María José Díaz López «Cuca»: «Ata ofrecimos Sushi Gallego. O inventamos, cunha filloa e dentro arroz, langostino, erizo e alga spaguetti de mar. Aínda que a xente aquí vai ao de sempre, a filloa e os pementos recheos sobre todo. La pinta del sushi es buena, a mí es lo que más me gusta, aunque no ganó en el concurso de gastronomía». A las siete de la tarde, una hora después de abrirse la degustación, había locales ya llenos hasta la bandera.
Amenizaron la velada los Charangos de Neda, los gaiteros de Mistura y Alma Latina.