Los conductores que circulan a diario por la carretera de la costa e invierten prácticamente un minuto en recorrer cada kilómetro -un automovilista emplea casi 40 minutos en efectuar el trayecto de los 37 kilómetros que separan Foz de Viveiro- comprueban estos días cómo les afectan los nuevos cambios en la señalización de la carretera N-642.
Tras más de cuatro meses con el carril lento de Mañente (Foz) cerrado al tráfico, buscando soluciones para acabar con los continuos accidentes viarios, desde el Ministerio de Fomento han optado por eliminarlo definitivamente tras proyectar una capa de material antideslizante. Con la supresión de este carril también se elimina otra zona de adelantamiento en la carretera de la costa, condicionando al conductor de un turismo a seguir, sin poder adelantar durante varios kilómetros, a los numerosos camiones que transitan a diario por este punto kilométrico. En dirección a Ribadeo no hay posibilidades de adelantar hasta el polígono industrial de Barreiros, una situación que provoca colas de vehículos principalmente a primera y última hora de la jornada laboral. Los conductores que viajan por Mañente en dirección a Foz también comprueban el cambio de señalización de la vía, que les obliga a incorporarse al anterior carril lento a la altura del primer puente, lo que garantiza una mayor separación entre los vehículos que circulan en ambas direcciones.
Otro de los recientes cambios en la señalización de la N-642, concretamente en la variante de Burela, limita otra zona de adelantamiento, en una zona próxima al acceso del hospital. Fomento justifica esta medida, junto con los proyectos para reformar el vial entre los cruces de Figueiro y Río Covo, en el municipio de Cervo, para mejorar la seguridad viaria en este tramo de la vía.
En ambos cruces, la señalización de obra -algunas señales tapadas con bolsas- provocan dudas entre los automovilistas.