La oposición de un vecino obliga a parar parte de la obra del vial de San Acisclo

La Voz

A MARIÑA

Las obras de la carretera Foz-Ferreira, a su paso por la parroquia focense de San Acisclo. sigue cosechando descontento y oposición entre un grupo de los vecinos.

Esta misma semana, un afectado disconforme con la ocupación de su finca, al considerar que la expropiación no estaba correctamente realizada, requirió la presencia de la Guardia Civil y logró que los trabajos se paralizaran en su finca, aunque continuaron más adelante.

No es el único asunto en cuestión. En la Consellería de Medio Ambiente y en la delegación de Carreteras los afectados presentaron requerimientos de paralización de las obras en el tramo que atraviesa el núcleo rural de la parroquia, solicitando que se conteste por escrito a la petición que habían hecho en su día, de que se realizase el estudio de un trazado alternativo. Denunciaron igualmente ante los dos organismos que, según creen, la carretera carece de estudio de impacto medioambiental pese a que es preceptivo realizarlo en todas las obras viarias de más de diez kilómetros de longitud (esta tiene catorce) y que atenta contra el medio ambiente, la protección del medio rural y la seguridad vial.

El tema, según explicaron representantes de los afectados, no queda aquí, ya que acudieron también al Tribunal Superior de Xustiza y a Adega y recurrirán a la comisión europea de Medio Ambiente.

En resumen, lo que piden es que las obras pasen por fuera del núleo habitado y no dividan en dos la parroquia.