Da clases a unas doscientas personas en la comarca. Dice que la afición a esta técnica ancestral china crece
El pasado fin de semana dio clases a unos 35 profesores procedentes de distintos puntos de Galicia y de la península en el marco del segundo encuentro interautonómico de tai chi y qi gong, celebrado en Burela.
-¿Dónde da clases y cuál es su formación?
-Entre semana doy clases en A Mariña en Viveiro, San Cibrao, Foz y Burela, y los fines de semana me dedico a la formación continua de profesores. Imparto tai chi, jiaido y taijistsu. Tienen en común que son artes marciales, pero la filosofía es distinta. También doy clases de chi kung y qi gong. Me he formado en las universidades de Beijín y wuhan y también estudio medicina tradicional china (acupuntura) en la Universidad de Deportes y Medicina Tradicional de China, adonde suelo viajar. También doy clase a los chinos en Madrid.
-¿Cuántos alumnos tiene de ti chi en la comarca?
-Alrededor de doscientos y el número sigue creciendo, cada vez más. El bum del tai chi ya pasó; fue en su momento una moda. Tiene unos tres mil años de historia. Hay gente que cuando empieza no lo deja; es raro que lo dejen. La práctica ofrece muchos beneficios. Es una gimnasia suave que además de poner en forma, con cualquier tipo de fondo físico ya que no hace falta ser un deportista, a la vez exige capacidad intelectual, aprendizaje continuo y psicomotricidad (coordinación entre manos y pies, con la respiración y mirada). Es divertido y engancha. En China se empieza a practicar desde niño y allí se ve también a los mayores porque ayuda a la longevidad. El tai chi nació con la idea de la inmortalidad. Se dieron cuenta de que no lo conseguían pero que con practica llegaban a mayores. En China tienen otra cultura de ejercicio físico. No es la idea de 'vamos a vivir más años' sino que se viva con calidad de vida. Para ellos el ejercicio físico es una asignatura. La diferencia es que en occidente sólo se mira la parte biomecánica, pero en oriente buscan la bioenergética, es decir, mover la energía través de los meridianos que son unos canales por donde circula la energía del cuerpo y la parte biomecánica sólo es el 50%. En la medicina tradicional china se cree que cuando se enferma se bloquean los canales del chi y a través del tai chi y el chi qung se consigue que la energía fluya de forma armoniosa.
-Es simpática la traducción que se hace de los nombres de algunos movimientos del tai chi. Algún ejemplo.
-Algunos son «partir la crin del caballo», «cepillar la rodilla», «la grulla blanca extiende las alas», «tirar de la cola del gorrión»... Cuando Chan Shan Feng codificó el tai chi, se inspiró en el movimiento de los animales, en la pelea entre una grulla y una serpiente.
-¿Cuál es el perfil que tiene su alumnado de tai chi en la costa lucense?
-En la comarca doy clases de diferentes tipos. Por ejemplo, tengo un alumno de 92 años, que, por cierto, es el que mejor se mueve del grupo, en Burela, hasta el más joven, que tiene 17 ó 18 años. Y, en general, hay más mujeres que hombres en las clases que imparto.
-Y forma profesores.
-Sí, por Galicia, Extremadura, Castilla y León, Castilla La Mancha, Asturias, País Vasco y Valencia.
-¿Cómo animaría a alguien a practicar tai chi?
-Es lo que más éxito tiene. Le diría que sólo hay que probar... y ya está.
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