La mayoría suele gastarse tres euros a diario para llamar a sus países, pues el móvil es «carísimo»
Las cabinas de teléfono públicas se han convertido en la mejor opción para realizar llamadas internacionales. Cuando para muchos mariñanos este servicio sólo representa una pequeña parte del mobiliario urbano sin utilidad, para una gran cantidad de población inmigrante éstas representan la solución más económica para comunicarse con su familia desde el otro lado del charco, aunque muchos de ellos cuenten ya con un teléfono móvil.
Llamadas a Santo Domingo
Aunque la liberalización y la extensión de la telefonía móvil haya provocado una caída del 15% desde hace más de diez años a la multinacional Telefónica, según Álvaro Otero, responsable del gabinete de comunicación de la compañía en Galicia, la llegada de población inmigrante ha supuesto un incremento considerable en la facturación de las cabinas instaladas por Telefónica en la comarca.
«Muchas veces se hacen colas para telefonear desde la cabina, sea la hora que sea aquí siempre hay gente», comenta Ericson de la Rosa, un joven dominicano que llama a diario a Santo Domingo para hablar con su hija. Ericson reconoce que incluso hay veces que acude más de una vez al día a su cita con la cabina de teléfonos.
A Indonesia
También comentan un grupo de indonesios que descansan a diario cerca de una cabina tras las intensas jornadas de trabajo en el mar, que utilizan con frecuencia los teléfonos públicos para llamar a su país. «Es una solución más económica que los móviles; llevamos más de un año trabajando aquí y nunca utilizamos otro sistema», comenta uno de los jóvenes mientras muestra una tarjeta con la que obtiene descuentos especiales por hacer llamadas al extranjero durante un mínimo de tiempo.
Y es que la mayoría de las personas consultadas por este periódico que manifiestan utilizar con frecuencia las cabinas de teléfono públicas, aseguran que pueden llegar a gastar de entre 2 a 3 euros a diario. Esto supone que de los más de setecientos inmigrantes censados en el municipio viveirense, cada uno se gasta, al menos, diez euros semanales e incluso llegan a dejarse en las cabinas más de veinte euros a la semana. De esta forma, Telefónica puede llegar a facturar sólo en siete días en Viveiro hasta 1.400 euros.
Así, mientras muchos ya no recuerdan la instrucción «introduzca su moneda», las cabinas de teléfono públicas siguen siendo el mejor medio y el más utilizado para hablar hasta el otro lado del charco.
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