Siete ciudades españolas —Madrid, Vitoria, Valencia, Barcelona, Valladolid, Zaragoza y Sevilla— han asumido el reto de ser climáticamente neutras en 2030. Han sido seleccionadas por la Unión Europea entre 400 candidatas de todo el continente. Son las pioneras «que nos muestran el camino», ha dicho Ursula von der Leyen, presidenta de la comisión. Pasamos un domingo con sus alcaldes.
Texto y fotografías: Daniel Méndez
Viernes, 1 de diciembre 2023, 12:17
España se ha convertido en la locomotora europea hacia las energías limpias. Lo ha hecho, sobre todo, gracias a la decisión de siete ciudades que se han comprometido a liderar la lucha contra el calentamiento global: Madrid, Barcelona, Sevilla, Valencia, Valladolid, Vitoria y Zaragoza. Han sido elegidas para formar parte de las cien ciudades inteligentes y climáticamente neutras para 2030, entre casi cuatrocientas candidatas. Serán la punta de lanza para que otras muchas sigan su ejemplo. Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión, ha declarado: «La transición ecológica avanza por toda Europa. Pero es necesario contar con pioneros que se fijen objetivos aún más ambiciosos. Estas ciudades nos muestran el camino».
No hay tiempo que perder. El 75 por ciento de los europeos vive en zonas urbanas, que son las responsables del 70 por ciento de ... las emisiones de dióxido de carbono (CO2). Los estragos del cambio climático ya se notan en todo el mundo y solo hay un 14 por ciento de posibilidades de no superar el temible límite de 1,5 ºC en 2030. Para evitarlo, habrá que triplicar la capacidad de las renovables, optimizar su eficiencia energética y eliminar los combustibles fósiles, como señalan los expertos en la cumbre mundial sobre el clima que se celebra estos días en Dubái.
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Madrileño de 48 años, deportista, motero y abogado del Estado. Es alcalde, por el Partido Popular, desde junio de 2019; actualmente, en su segundo mandato.
No soy de levantarme muy tarde, es difícil que esté en la cama más allá de las ocho o las nueve. Ahora, los fines de semana me tomo mi tiempo entre que desayuno, me ducho, leo los periódicos… Soy de los que les gusta leerlos en papel los domingos. Pasan dos horas hasta que salgo de casa. A partir de ahí hay varias opciones: estar con la familia, hacer algo de deporte –golf o running– o tomar el aperitivo, con un buen pincho de tortilla y una cerveza. Si es caña, de Mahou. Si es de botella, de Alhambra. Y, sobre todo, trato de ir andando a todos lados.
A mi novia y a mí nos gustan los planes en familia. Unas veces comemos con la suya; otras, con la mía. Me gustan las comidas con sobremesa, relajadas. Pero yo de cocinar, nada. Soy 'latino': sigo con mis latas a rajatabla. No sé si sabría encender la vitrocerámica.
La noche la tengo bastante jubilada. Todos tuvimos una época de salir más, pero yo era más de barra. Más de levantamiento de vidrio que de mover el esqueleto. Los domingos voy a misa. A la parroquia de enfrente de mi casa. Si puedo, me acuesto pronto. Si dependiera de mí, antes de las once estaba ya en la cama todos los días.
El aperitivo. En Los Caracoles, al lado de la iglesia de la Virgen de la Paloma, tiran muy bien las cañas. El pincho por excelencia, el de José Luis.
Una comida. En La Cantina y en El Qüenco de Pepa. Si es un día especial, me encanta ir a Sacha. Libros. Estoy leyendo El duelo, de John Lukacs, que habla del enfrentamiento entre Hitler y Churchill. Tengo pendiente la novela homenaje a Sherlock Holmes que acaba de publicar Arturo Pérez-Reverte.
Series. No me da la vida, pero me enganché a The Crown en su momento.
Las grandes ciudades tenemos dos grandes retos: la digitalización y la sostenibilidad. Vamos en buena línea, tenemos los mejores datos de calidad del aire de nuestra historia, al mismo tiempo que hemos mejorado la gestión de residuos, y nuestro transporte público está en récords históricos de viajeros…
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Es alcaldesa desde el pasado día 17 de junio, cargo al que llegó con el PSOE tras ocupar diversos puestos en el Gobierno vasco y en el Ayuntamiento. Tiene 47 años.
Siempre me levanto muy pronto, tengo un despertador natural. Viví muchos años en Alemania y se me quedó el hábito alemán de madrugar. Los domingos, me siento en el sofá a leer la prensa con el café. Le dedico mucho tiempo los fines de semana, porque, además, están los suplementos semanales. Luego suelo ir a hacer deporte, con mis hijos o con alguna amiga. He practicado deportes desde pequeña: ballet, fútbol, balonmano, estuve en la selección de Euskadi… Mis dos hijos, de 20 y 21 años, son también muy deportistas y es una manera de compartir con ellos la vida familiar. Ahora hago natación, taichí y yoga.
Uno de los paseos más bonitos es por los montes de Vitoria. Puedes llegar caminando o en bici y perderte entre los hayedos. Otro plan de domingo es ir de pintxos. Me encantan las gildas. Tengo buenas costumbres que me enseñaron mis padres. Cuando había un problema, siempre decían: «Vamos a tomar un pintxo de tortilla y un café y lo afrontamos». Si tengo alguna dificultad, hago eso. El fin de semana pasado estuve cocinando con mis hijos, mis hermanas, mi sobrina, mi madre… Preparamos comida para toda la semana. No soy de siesta. Pero por la tarde, me gusta quedarme en casa leyendo algún libro. Soy lo que aquí llamamos 'VTV': de Vitoria de toda la vida…
Pastelerías. Confituras Goya es excepcional. Me encanta el dulce y suelo ir también a Sosoaga o La Peña Dulce. Me doy pequeños caprichos antes de algunas dificultades.
Festivales. Sigo yendo al Azkena Rock Festival.
Pintxos. El Toloño. Está todo muy rico. Y es perfecto para explorar el casco histórico.
Vitoria tiene una escala muy humana. La máxima de los quince minutos se cumple. Cuando nadie conocía la palabra 'sostenibilidad', Vitoria ya apostaba por ella. Y en todas sus versiones: económica, social y medioambiental. También por la economía circular. Somos precursores.
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Con tan solo 26 años se estrenó como alcaldesa en la ciudad de Torrent (Valencia) con el PP, cargo que revalidaría con mayoría absoluta en 2011. Desde junio, ya con 42 años, es alcaldesa de Valencia.
Yo desayuno siempre leche fría con cereales. Pero, como tengo una pequeña de 2 años y medio, el domingo aprovechamos para hacer el desayuno un poco más currado, con tostadas, fruta… y que ella vea que ese día desayuna con los papás. Tengo también otro hijo de 5 meses –nació a los cinco días de ganar las elecciones–, y con niños tan pequeños en casa suena la campana a las siete y media, sea el día que sea.
Si no tengo ningún acto, nos quedamos un rato jugando con la mayor en la cama y después de desayunar nos bajamos al río Turia, que es la columna vertebral verde de Valencia. Los fines de semana ves a un montón de familias haciendo deporte, jugando con los niños… Si tengo acto, le toca bajar a mi marido con uno en la mochila y la otra en el carrito. A veces también nos vamos a la playa.
Luego solemos comer en casa de alguna de las dos abuelas. Vamos turnándonos, como cualquier otra familia. Los domingos, los valencianos nos reunimos en torno a la paella. Es un ritual importante. Mientras se va haciendo, tomamos un vermut o un vinito y vas charlando. Por la tarde solemos ir a un parque infantil. ¡Nos los conocemos todos! O algún museo. Nos gusta llevar a los peques a los museos. Es importante porque los va educando visualmente. Luego, ya nos recogemos y empezamos con las cenas, baños, deberes…
Esto es un domingo normal si no tengo actos. Si los tengo, el papá hace lo mismo, pero sin mí. ¡Es un guerrero! Otra alternativa es ir a El Perelló (en Sueca), donde tenemos un apartamento, a tomar la paella. Es la suerte de Valencia, que igual te acercas al río que te vas a la playa, a la Albufera…
A mí me encanta la música. Toco el oboe y fui al conservatorio desde los 9 añitos. Formo parte de una banda de música, ¡pero no de rock! De las más de quinientas que tocan en los pueblos. Aunque ya no me da tiempo de ir a los ensayos. Soy de Torrent y allí mi madre nos familiarizó con la música a mi hermana y a mí. También yo apuntaré a mis hijos al conservatorio. La música despierta habilidades como la capacidad de actuar en público, tocar con compañeros, aprendes otros lenguajes… Soy muy transversal en la música. Lo mismo voy al Sónar que a un concierto de música clásica o a la ópera.
También me encanta la música indie y me sé todas las canciones de los Beatles, que le encantaban a mi padre. Mi madre nos ponía siempre a Serrat en casa. ¡Le doy a todos los palos! l
El aperitivo. El Bar Congo es espectacular. Otro buen plan para el esmorçaret es el bar del Mercado de Ruzafa. Para comer, me gusta ir a la zona de la Malvarrosa a tomar un buen arroz. O al barrio del Cabanyal.
Un paseo. El jardín del Turia es espectacular, también la playa de la Malvarrosa o el Parque Central. Ir descalza por la playa de la Malvarrosa es de las cosas que más oxigena en el mundo.
Un grupo. Love of Lesbian. Me parecen superinspiradores, sus letras son poesía. Es habitual verme en pequeñas salas de música: el Loco Club está muy bien. El último concierto que vi fue en la sala 16 Toneladas.
Una bebida. En el local de unos amigos que se llama Baat hay un cóctel que lleva mi nombre: Mary Jo.
El año que viene somos Green Capital, Capital Verde Europea. Un reconocimiento por el proyecto del jardín del río Turia, que tiene una historia preciosa: se pasa de una desgracia, una riada, a un modelo de éxito. Se desvía el cauce y se convierte en un jardín. También por la Albufera, uno de nuestros tesoros. Los próximos años vamos a fomentar el transporte público y las zonas peatonales. Pero, además, un urbanismo más sostenible: analizamos qué materiales son más adecuados para refugiarse de las altas temperaturas.
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Se estrenó en la alcaldía tras las elecciones de este año, pero está ligado al Ayuntamiento de Barcelona como líder del PSC desde 2015.
Como empiezo a tener ya una edad –54 años–, me levanto temprano aunque sea domingo. A las ocho ya estoy en pie. Tengo dos gatos, Aretha y Franklin, y los domingos están muy contentos porque paso más tiempo en casa. El desayuno, depende. Cuando puedo, me gusta tomarme un brunch a eso de las once o las doce. ¡Y sigo cantando en la ducha! Voy mejorando mi técnica.
Ahora vivo en Poblenou, en la parte plana de la ciudad, y eso me permite ir en bici a todos lados. El domingo, todo a pie o en bici. Aquí, en Barcelona, somos muy del vermut y el aperitivo. Y luego veo pelis o series. O cuido las plantas, tengo muchas, y me encanta. De la tele, solo veo los informativos. Y nunca veo el fútbol en televisión: no le he pillado la gracia a verlo en pantalla. Sí me gusta ir al campo y voy a menudo.
Cuando vienen a casa mis sobrinos, mi familia o amigos, voy a los mercados a hacer la compra. Y, además, le pido recetas al carnicero o al pescadero… Suelen ser fáciles y baratas. Cocinar para mi familia es una de mis aficiones.
Me encanta también la música e ir a conciertos. Estuve en el de Madonna. Me encantan Rosalía y el pop español… Soy muy ecléctico. También voy mucho al teatro y a ver exposiciones. He variado muy poco mis costumbres desde que soy alcalde.
Un museo. La Fundación Joan Miró. Ahora está la exposición Miró-Picasso, dos pintores que se conocieron y convivieron en Barcelona. Las vistas desde allí, en lo alto de Montjuïc, son impresionantes.
Un teatro. La Villarroel. El otro día vi la obra Love, love, love, dirigida por Julio Manrique. Me gustó mucho.
Para tapear. La calle Blai, en Poble-sec. O los bares de vermut del Mercado de San Antonio, más trendy.
Es importante reducir la huella de carbono en el día a día de las ciudades. En su vida cotidiana, cada uno puede medirla y buscar alternativas. El cambio climático no es cosa de derechas o de izquierdas.
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Nacido en Aspariegos (Zamora) hace 59 años, pasó su infancia en Corcos del Valle antes de que su familia se instalase en Valladolid. Es su alcalde, con el PP, desde las últimas elecciones.
Yo soy muy de madrugar. A las cinco o las cinco y media ya estoy en pie. Y lo primero que hago es leer los periódicos. A partir de ahí hay varias posibilidades. Quizá algo de bicicleta estática o salir a andar a la orilla del Pisuerga, o por el pinar de Antequera. Me gusta caminar solo o con mi perra Vilma. Es un momento de encuentro conmigo mismo y de reflexión. Después voy a misa y luego, comida familiar. ¿Cocinar? A mí lo que me gusta es comer: un buen lechazo, por ejemplo. Mi mujer sí cocina muy bien. También me gusta ir a ver jugar al Real Valladolid. Soy socio desde hace años. Antes iba con mis dos sobrinos, pero ahora están estudiando fuera y nos 'whatsappeamos' cuando hay partido. Levantándome tan temprano, a las once como tarde estoy ya en la cama.
El aperitivo. En la zona de Coca hay muchos sitios interesantes.
Comer. Un buen lechazo en La Parrilla de San Lorenzo o El Figón de Recoletos.
Conciertos. La mejor sala es la Plaza Mayor durante las fiestas de la Virgen de San Lorenzo.
Música. Me encanta la música, desde el jazz –Miles Davis– hasta los Rolling Stones. ¡Estuve en el famoso concierto de 1982! También la música de la Movida y Sabina o Andrés Calamaro y, por supuesto, la clásica: Haydn y Mozart.
Libros. Mi libro de cabecera –releo cada día un capítulo desde hace años– es el Quijote. Italo Calvino también me gusta mucho. Hace poco me compré el último de la historiadora Mary Beard, sobre los emperadores romanos. Me fascina la historia de Roma. ¡Ahí sí que hay lecciones políticas!
Hemos obtenido el sello Misión de la Unión Europea, un reconocimiento que ayuda en los objetivos de descarbonización en 2030. Acabamos de arrancar la legislatura y vamos a incidir en ello. Pero solo puede haber sostenibilidad ambiental si hay sostenibilidad económica y social.
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Llegó al Ayuntamiento como concejala del Partido Popular en 2019. Desde junio, y a sus 47 años, es la alcaldesa de la ciudad.
Aprovecho para dormir un poco más que entre semana, pero a las ocho y media o las nueve ya estoy en pie. Aprovecho para irme a correr: unos ocho kilómetros. Cuando vuelvo, después de ducharme, me siento llena de energía y vitalidad, y me gusta irme con mi familia a desayunar fuera de casa. Lo hago con mi marido y, dependiendo del plan que tengan mis hijos, con ellos también. Tomamos un café, damos un paseo, hacemos alguna visita cultural por el centro... Tengo hijos de todas las edades: una estudia en la universidad en Madrid, otro de 14 años y otro de 8. ¡Tengo todas las edades en casa! El pequeño es muy futbolero y le gusta que vaya a verlo. Los sábados intento ir siempre que puedo.
Es muy típico también en Zaragoza tomar el aperitivo. Quedo con amigos, algo de encuentro social… Soy más de cerveza que de vermut. Y de tomar un buen vino también, uno de la zona: Somontano o Cariñena. Y por la tarde intento un plan más tranquilo en casa, de lectura. O un cine o teatro si hay algo interesante. Y luego a recogerse pronto para empezar la semana con las pilas cargadas.
Un gran referente para mí ha sido Luisa Fernanda Rudi, que fue la primera alcaldesa de Zaragoza. Y, desde luego, mi madre. Empezó a trabajar desde muy joven. Tenía una charcutería y se esforzaba en traer productos que otros no tenían. Eso es ser innovador. Era muy exigente consigo misma. Tengo poco tiempo para leer porque la política es muy exigente. Cuando tengo algo de tiempo libre, aprovecho para ver alguna serie. Pero pocas. Ahora mismo no estoy enganchada a ninguna.
Para desayunar. Cafetería Doña Hipólita. Hay más de una por la ciudad y es muy buen sitio para desayunar o un brunch.
Para picar algo. El Bar Circo está muy bien. O toda la zona del Tubo. O La Clandestina, que el año pasado ganó el concurso a la mejor tapa de España.
Para comer. Me gusta mucho la comida aragonesa. Zaragoza se ha puesto a un nivel gastronómico impresionante. La Flor de Lis está muy bien, es comida aragonesa reinterpretada. Otro restaurante estupendo es el Tajo Bajo, donde vino el rey a comer cuando visitó a la princesa Leonor.
Siete ciudades en España nos hemos comprometido con un modelo de gestión urbana. Se ponen en marcha acciones para reducir las emisiones de dióxido de carbono, en movilidad, calefacciones de vivienda, a nivel industrial… Además, tenemos un proyecto muy ambicioso que es el Bosque de los Zaragozanos: plantaremos 700.000 árboles, uno por zaragozano, para absorber más de 150.000 toneladas de dióxido de carbono. Aparte, todos los vehículos de servicios públicos son cero emisiones… Todo para llegar a 2030 con este objetivo de ser climáticamente neutros.
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Fue alcalde de la localidad de Tomares por el PP durante casi 15 años antes de hacerse, en junio pasado, con la alcaldía de Sevilla. Tiene 53 años.
A eso de las siete y media ya abro los ojos. Intento aguantar un poco más, pero me levanto pronto. Los niños estudian por la mañana, así que cojo la moto y me dedico a dar vueltas por la ciudad y a ver muchas cosas. Muchas veces termino en este mercadillo del arte que se instala los domingos en la plaza del Museo. También me doy el gusto de entrar en el Museo de Bellas Artes, un privilegio. Soy cofrade, hermano de la Candelaria de San Isidoro y de la Virgen de Loreto. Luego, me tomo una cervecita y un aperitivo... y de ahí, a comer a casa.
Yo soy de cocinar arroces. Me viene de mi madre, que nació en Valencia. Hago todo tipo de arroz, pero necesito tiempo. ¡El que diga que lo hace en veinte minutos es un farsante!
Tengo un teckel, un perro que es uno más de la familia. Se llama Bani, de 'banana'.
Los domingos por la tarde soy de quedarme en casa, nada de planes. A menos que juegue el Sevilla o el Betis. En ese caso voy a verlos. Soy muy cinéfilo. No veo televisión porque no tengo tiempo. Así que no veo series, que luego me quedo en el segundo capítulo.
Me encanta la música de los ochenta, que es la que me tocó. Soy un friki de Mecano y tuve la oportunidad de conocer a Ana Torroja en los Latin Grammy. Estuve cenando con ella, que es parte de mi juventud. l
El aperitivo. La taberna Manolo Cateca, Casa Moreno o La Fresquita. Te puedes tomar una cervecita o un oloroso. Son sitios muy tradicionales.
Para comer. Bodega Mi Tierra, por ejemplo. En otro barrio, la Buhaira, está la cervecería Dculto. Otra bodega que está muy bien es Los Caracoles. O cualquiera de Triana…
Un libro. Todo lo de Santiago Posteguillo. Y el último de Pérez-Reverte, El problema final, lo tengo en la mesilla de noche esperando su turno.
Estamos lanzando un plan de autoconsumo: aprovechar los edificios municipales para instalar placas fotovoltaicas y reducir las emisiones y el coste energético. También tenemos obsesión por incrementar las zonas de sombra de toda la ciudad, que soportamos temperaturas muy altas.
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