La Voz de Galicia

30 años de la que se lo carga todo

Vigo

Eduardo Rolland Vigo / La Voz

En 1984, Citroën comenzaba a fabricar en Vigo la furgoneta C-15. El vehículo fue el primer éxito mundial de la factoría de Balaídos.

02 Mar 2014. Actualizado a las 07:00 h.

En 1984, los niños eran fans de C3PO. El androide de protocolo era uno de los protagonistas de la recién estrenada El retorno del Jedi. Mientras tanto, en una lejana ciudad de la galaxia, los currantes se hicieron fans de otra ce: la C-15. La hermana obrera del Citroën Visa era amplia, barata, potente y tenía un lema publicitario de impacto: «Se lo carga todo». Así que es normal que, desde Vigo, se convirtiese en un fenómeno mundial. Y, para la factoría de Balaídos, en su primer gran éxito internacional, con 1.181.407 unidades vendidas en 21 años, hasta su retirada en 2005.

A la C-15, le unían con C3PO algo más que la letra C y una fecha. Porque fue con ella cuando llegaron los robots. En concreto, se implanta en Balaídos la primera línea de soldadura totalmente robotizada y polivalente. Pero, lejos de sustituir a los humanos, las máquinas trajeron más empleo y Citroën dio uno de sus mayores saltos en plantilla.

Varios factores contribuyeron al despegue. El primero fue el desembarco de Peugeot, que desde 1977 fabricaba en Vigo unidades del 504. En la década de los 80 se incorporaría el 505 y, en la de los 90, la Peugeot Partner.

Pero la clave fue, sobre todo, la que se lo carga todo. La pequeña furgoneta se convirtió en el modelo más vendido de la historia de Citroën en Vigo, sólo superado dos décadas más tarde por el Xsara Picasso, con 1.204.358 vehículos, apenas veinte mil unidades más que la C-15.

El éxito fue internacional. De la producción total de la Citroën C15, el 38% se destinó al mercado nacional por un 62% destinado al mercado internacional. Sus principales destinos fueron Francia, Polonia y Gran Bretaña, junto a Bélgica, Luxemburgo y Chile. Vigo tenía casi la exclusiva mundial de este modelo, sólo compartida con una fábrica en Marruecos.

Cinco años después de su aparición, en 1989, la producción de este vehículo alcanzó las cotas más altas, con 111.502 unidades fabricadas. Gracias a este fenómeno, hizo su aparición por vez primera el turno de noche en el taller de Ferraje, para soldadura de carrocerías.

Con la C-15, Vigo ganó fama de eficacia dentro del grupo automovilístico. Como centro piloto, progresó la factoría, pero también todo el tejido industrial de las empresas proveedoras del entorno, que en los años 90 conformarían un clúster que terminaría abasteciendo a todas las marcas en todo el mundo.

Balaídos volvió a ser luego centro piloto, con los Citroën Berlingo y Peugeot Partner.

La C-15 marcó el futuro de una fábrica que acababa de cumplir, un año antes, sus primeros 25 años. Todo había comenzado en 1958, en unos modestos talleres en el puerto de Vigo. El Instituto Nacional de Industria, presidido por el gallego Juan Antonio de Suanzes, aceptó la constitución de Citroën Hispania, una empresa foránea en una economía cerrada, con dos condiciones: que empleara componentes fabricados en España y que exportara la mayor parte de su producción.

Tras barajar País Vasco y Navarra, la multinacional apostó por Vigo por tres razones: Abundancia de mano de obra cualificada en el sector del metal; amplio suministro de electricidad; y la existencia de la Zona Franca, que le permitía ahorrar aranceles. El primer año apenas salieron de los talleres de Areal 400 furgonetas AZU, derivadas del famoso Dos Caballos (2CV), con destino a la ciudad marroquí de Casablanca. En el verano siguiente, el del año 1959, la factoría se traslada al polígono de Balaídos y la producción crecía hasta las 1.700 unidades.

En el tercer año, 1960, fabricaron más de 4.000 vehículos, con quinientos empleados. Y, en una evolución imparable, en 1963 ya salían de Vigo 19.000 unidades montadas.

Hasta 1966, el Dos Caballos fue el vehículo estrella. Era el pequeño utilitario al que el presidente de Citroën, Pierre Boulanger, llamaba «cuatro ruedas bajo un paraguas». Así que los gallegos, expertos en paraguas, tenían que triunfar fabricándolos.

Más tarde llegaron nuevos modelos. En 1968, Vigo comienza a fabricar el Dyane-6 y el Mehari, el simpático todoterreno de plástico naranja. Y, entrados los 70, llega el GS, ya dirigido a la nueva clase media del país. Pero fue, sin duda, la C-15, la que protagonizó uno de los grandes saltos adelante de la factoría de Balaídos. La pequeña furgoneta, que sigue circulando en todo el mundo, fue un éxito en Vigo. Ahora se cumple el 30 aniversario de la que se lo carga todo.

la bujía del domingo Por Eduardo Rolland

eduardorolland@hotmail.com

Hasta 1966, el Dos Caballos fue el vehículo estrella

La C-15 marcó el futuro de una fábrica que ya tenía 25 años


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