¿Mirar los pechos alarga la vida? ¡Falso!
Sociedad
El estudio es falso. Lo siento. Pero les traigo unos de verdad
12 Jul 2014. Actualizado a las 12:05 h.
A los que ya se veían inmortales, eternos, centenarios. Lo siento. Lo siento mucho. El estudio que dice que mirar pechos alarga la vida es falso. No se puede rastrear a la investigadora que lo firma. Y lleva rulando por ahí varios años. Lo siento de verdad. Pero para compensarlo, les traigo algo mejor. Estudios reales. Estudios científicos que parecen de coña y no son de coña. Estudios científicos que han ganado premios. Estudios que se han hecho con un Ignobel. Que no es el antinobel, es el nobel para aquellos que primero nos hacen reír y después pensar. Estudios que han acercado la ciencia al común de los mortales. Estudios en plan bien.
Por ejemplo. ¿Ustedes sabían que las palomas son capaces de distinguir entre un cuadro de Picasso y uno de Monet? ¿Eh? Que hay seres humanos que no los distinguen y las palomas tienen un sentido artístico muy desarrollado, según parece. Pues esto, amigos, es la conclusión de un estudio que se realizó allá por los años 90 y que mereció el premio Ignobel. Ya el descubrimiento de por sí era la leche -debe ser por esto por lo que la Facultade de Historia de la USC tiene tantas palomicas- pero es que la investigación continuó y resulta, compañeros de la ciencia, que las palomas, además de distinguir la autoría, también distinguen si el cuadro en cuestión es bueno o una piltrafa, que es algo que no distinguen ni los cureitors (es como se dice en inglis comisario) de algunas exposiciones. Esto lo ha concluido el equipo de investigación de la Universidad de Keio (Japón). Lo de que distinguen el cuadro bueno del malo, entiéndanme, lo de los cureitors es cosecha propia tras años de exposiciones infames. Igual tendría que hacer un estudio y todo.
Otro. Resulta que el amor romántico, en términos de bioquímica -las sustancias que nos segrega el cerebro cuando nos enamoramos y otras cosas- no se distingue del trastorno obsesivo compulsivo. Ahora todo empieza a cobrar sentido, ¿verdad? Pues denles las gracias a un grupo de las universidades de Pisa y California, que en el 2000 ganaron el Ignobel por ese interesante a la par que clarificador estudio.
¿Útiles? sí, gracias
Hablando de amor y de trastornos obsesivo compulsivos. Yo, que soy una loquita de los gatos declarada -pero bien, no en plan la señora de los Simpson- me he quedado maravillada con el inventazo de Chris Niswander, que obtuvo el Ignobel en el 2002 por diseñar un software que te avisa de cuando tu gatito está de paseo encima del teclado del ordenador. Que esto que parece de risa es muy útil, porque de casualidad en estas páginas no han salido cosas como sadddddddddddddffgrg en vez de las líneas que yo les escribo. Que no les digo yo que lo que largan mis gatitas por el teclado no sea más interesando que lo que largo yo. Es cuestión de pedirles una colaboración.
Otra de animales, que lo de los animales en estas cosas da para mucho. Hubo unos señores de Australia que dedicaron tiempo, esfuerzo y calidad científica a analizar las fuerzas requeridas para arrastrar una oveja por distintas superficies. Otro consiguió hacer levitar una rana sobre imanes. Pero este, amigos, ganó el Nobel diez años después por sus estudios sobre el grafeno. Para que luego digan.