La Voz de Galicia

Un asteroide con poder para destruir España pasó ayer más cerca que nunca de la Tierra

Sociedad

R. ROMAR A CORUÑA

Los científicos sólo han detectado un 20% de los objetos celestes susceptibles de impactar con el planeta Pasó como un suspiro. En distancia celeste, apenas un paso de hormiga: 595.000 kilómetros, menos del doble de la separación que existe entre la Tierra y la Luna. Si hubiera ajustado su órbita, el asteroide «2001 YB5», que ayer acarició el planeta, se hubiera llevado por delante un país como España.

07 Jan 2002. Actualizado a las 06:00 h.

Y no se habría podido hacer nada, ya que la roca gigante, de 300 metros de diámetro, había sido detectada por los telescopios hace sólo un mes, sin tiempo de reacción. «El riesgo de un impacto existe», aseguran los astrónomos, y más si se tiene en cuenta que sólo se conocen el 20% de los objetos celestes que amenazan la Tierra. ¿Qué se hubiera podido hacer si, efectivamente, el asteroide 2001 YB5 tuviera como destino la Tierra? Nada, aseguran los especialistas. Sólo contemplar la destrucción provocada por una roca de 300 metros de diámetro con capacidad de devastar por completo un área de 150 kilómetros de diámetro y causar daños terribles en un área de 800 kilómetros a la redonda. Miquel Serra, responsable del proyecto de observación de Neos -objetos celestes cercanos a la Tierra- del Instituto de Astrofísica de Canarias, matiza aún más los riesgos y asegura que el verdadero problema estriba en que actualmente sólo se conocen el 20% de los asteroides susceptibles de impactar con nuestro planeta. «Afortundamente, no pasó de ser una simple anécdota, -dijo- pero que pone en evidencia que existe un riesgo serio que hay que tener en cuenta, y que apenas podemos prevenir si no sabemos cuál es la amenaza real. Lo primero que hay que hacer es localizar los objetos que nos amenazan». Seguimiento La NASA, en colaboración con varias universidades e incluso con la Agencia Espacial Europea, lleva veinte años realizando el seguimiento de los asteroides, pero su localización y el análisis de su recorrido dista de ser todo lo precisa que se necesita. De hecho, la roca 2001 YB5, que ayer pasó a la menor distancia de la Tierra jamás registrada, fue descubierta por el telescopio Neat a comienzos de diciembre. Si se comprobara que realmente se dirigía a la Tierra, en menos de un mes apenas daría tiempo para encontrar un sistema capaz de desviarla de su órbita o de recurrir al lanzamiento de una bomba atómica que pudiera destruirla. Estas dos soluciones, sin embargo, nunca se han ensayado hasta el momento. «Por supuesto, no hubiéramos podido hacer nada», asegura el astrónomo Benny Peiser.


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