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Realidad Aumentada: Interactuar y ver antes de... ir, comprar, hacer

En Xoia son expertos en hacer práctica la realidad virtual: trasladar al turista a unas ruinas romanas, entrenar a operarios o simular protocolos médicos

La Voz de Galicia

Recoge la Real Academia Galega que una xoia es, además de un «obxecto de adorno feito con metais valiosos», una obra de «moito valor polo traballo que ten», «por ser difícil de atopar outra igual». Por eso, porque esta es la filosofía en la que se inspira su proyecto, Xoel Vázquez y Xoan Iago Suárez decidieron bautizar así su incursión en la realidad aumentada y virtual. Hay detrás de su particular joya mucho trabajo -«muchas horas robadas al sueño», comentan-, pero también mucha singularidad. «Comenzamos como la típica historia americana, trabajando en el garaje, que en nuestro caso era la cocina -recuerdan-, aportando recursos propios y compatibilizando nuestros trabajos con el tiempo que le dedicábamos a esta aventura». El gusanillo del emprendimiento, inquieto, se transformó temprano en gasolina: estaban convencidos de que la tecnología de la realidad aumentada (la combinación del mundo real y virtual) iba a revolucionar el mundo. Era el año 2014.

Xoia arrancó acotada, con una idea original que consistía en musealizar yacimientos arqueológicos a través de esta técnica. La iniciativa, que fue aclamada como el mejor proyecto del 3DStartup Vigo -un concurso de emprendimiento de Silicon Valley que por entonces se estrenaba en Europa-, aunaba dos cosas: la realidad aumentada y la necesidad de poder ver, escuchar, interactuar con algo en lugar de imaginarlo. Fue detectada en el sector turístico-cultural, pero pronto la oportunidad se hizo hueco en otras áreas. La clave estaba en experimentar, incluso «antes de»: antes de comprar, antes de tener algo. Antes de colocar algo en algún lugar. Antes de enfrentarse a. De hacer.

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«A partir de ahí, y a raíz de la demanda de productos de nuevos clientes de otros campos, comenzamos a diversificar y adaptar tanto la realidad aumentada como la virtual a sectores como el industrial, el sanitario o el márketing y el packaging», señala Vázquez, CEO de la firma coruñesa hoy integrada por once personas. La familia aumentará en septiembre, avanza. La cosa no les va mal: «En el primer semestre del 2018 cerramos una primera ronda de financiación superior al millón de euros para ampliar el equipo y hacer frente a proyectos que tenemos encargados y a nuevos retos. Trabajamos tanto con instituciones públicas como con clientes privados, desde pymes a grandes empresas -añade-; las primeras suelen demandar productos culturales para poner en valor su patrimonio y fomentar el turismo, y el sector privado se centra en aplicaciones de márketing e industriales para ahorrar tiempos de formación y costes en infraestructura, mantenimiento o desplazamientos».

Los frutos del trabajo de Xoia no son ni pocos ni discretos, más bien de los que a uno le descuelgan la mandíbula cuando se los cuentan. Que el futuro era esto. En el campo de la industria 4.0 tienen en marcha proyectos para formar operarios y personal técnico: por ejemplo, un mecánico puede practicar el montaje de un inyector en una animación 3D y hacer un seguimiento de su aprendizaje. Trabajan, en la misma línea, en el soporte remoto aumentado. «Una persona puede enfocar con su cámara un motor y, desde el otro lado del mundo, un técnico explicarle paso a paso cómo arreglarlo, dándole instrucciones que se integran en su entorno, en el mundo real, señalando puntos reales». Dentro del ámbito sanitario, son capaces de generar entornos virtuales y secuenciales dirigidos a niños y niñas con el fin de mejorar patologías como el trastorno del espectro autista o la parálisis cerebral, en lo que atañe al movimiento.

En septiembre estarán en la New York Fashion Week para presentar un catálogo de realidad aumentada de relojes: el cliente podrá verlo en su muñeca (y personalizarlo) antes de comprarlo. Y en proceso, un interesante proyecto de promoción vitivinícola: «Una app reconocerá las etiquetas de los vinos de las bodegas de Oímbra; mostrará información de ellas y de la cosecha, según la botella que se enfoque, y pondrá en valor el patrimonio del concello al dar la opción de visualizar una recreación de sus lugares rupestres».

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