LOS PALESTINOS
Internacional
GONZALO PARENTE VENTANA AL MUNDO
04 Aug 2001. Actualizado a las 07:00 h.
El conflicto árabe-israelí que se inició con la constitución del Estado de Israel, en 1948, cuando todas las naciones árabes declararon la guerra, y que ha costado muchos miles de víctimas, se ha convertido hoy en el conflicto palestino-israelí. Estamos asistiendo a un enfrentamiento desigual, con imágenes y noticias que estremecen nuestras conciencias aletargadas por el período veraniego. Un pueblo que soporta las víctimas civiles -niños y jóvenes- de la lucha por su supervivencia tirando piedras desde las esquinas, buscando una muerte absurda que trae más dolor y rabia. Pero detrás de la intifada está el gobierno de Arafat, un Parlamento y unos partidos que representan a un pueblo de casi cinco millones, dispersos en Jordania, Líbano, Siria y en el propio territorio de Israel. Detrás de esos muchachos que tiran piedras está el pueblo palestino y las naciones islámicas que, juntas, podrían desarrollar una fuerza muy poderosa. Desde Egipto y Jordania, que tienen buenas relaciones con Israel, hasta Arabia Saudí, Irán o Irak, pasando por Siria, Líbano o Afganistán; sin olvidarnos del Magreb. La comunidad árabe, con organizaciones tan poderosas como la Liga Árabe o la Conferencia Islámica, no es capaz de hacer que Israel cumpla las resoluciones de la ONU y reconozca el Estado Palestino. En el fondo del problema está el enfrentamiento entre dos civilizaciones muy antiguas que se disputan un territorio, una capital -Jerusalén- y yo diría que unos monumentos religiosos tan importantes como son el Muro de las Lamentaciones judío o la plaza de las Mezquitas musulmana. En septiembre se cumplirá un año de la visita provocativa de Sharon a la zona musulmana de Jerusalén que originó la nueva intifada, que no sirve más que para mantener viva la llama de la guerra árabe-israelí, a base de niños muertos.