El turismo marítimo aún tiene mucho que remar en la comarca
Firmas
La oferta de rutas es escasa, pese a los atractivos del litoral
14 Aug 2012. Actualizado a las 07:00 h.
Es llamativo que una comarca como la Costa da Morte, en la que el mar es su principal atractivo paisajístico y turístico, la oferta regular para dar paseos por el litoral sea tan escasa. Nada que ver con lo que ocurre en las Rías Baixas, por no hablar ya de otros puntos del norte peninsular o, desde luego, la Bretaña francesa, donde las opciones son muy numerosas (el golfo de Morbihan podría ser un ejemplo a seguir).
El ejemplo más destacado en la zona es el de Cruceros Fisterra, una apuesta que dura ya cinco años y ha sufrido los altibajos del sector, que no son pocos: los dos primeros años buenos, los siguientes malos, y ahora parece que remonta un poco, al menos este mes. O eso parece. «Pero xustamente agora que hai xente, chega o mal tempo», se lamentaba ayer el patrón, Pedro Oliver Moure.
Oliver estrenó hace poco una mejor ubicación en el muelle de Fisterra, en la zona de entrada, mucho mejor que la anterior, con la base casi al fondo del dique. Tiene un barco del tipo golondrina de 18 metros de eslora, con capacidad para 73 pasajeros y una zona acristalada para la visión del fondo.
Sale todos los días, al menos si hay gente y si el tiempo ayuda o no molesta. Con un mínimo de cinco, ya puede haber suerte. Además, aprovecha las fechas señaladas. Como mañana, día 15, es la jornada grande de A Xunqueira de Cee, partirá desde el muelle de Corcubión todo el día, ya desde las 11.00, con visita especial a las Lobeira (sin desembarcar) y, por la noche, salida a las 23.00 horas para ver los fuegos de las fiestas ceenses desde una posición privilegiada en el mar.
Moure, marinero de toda la vida, que en invierno sigue trabajando en zonas como el Gran Sol, asegura que cada vez hay más interés en este tipo de cruceros. «Ultimamente tivemos días bos, algún con 56 persoas, outro con 72, aínda non había queixa», señala.
Los clientes son de orígenes diversos. De los españoles, madrileños la mayoría. De los extranjeros, tal vez alemanes, «pero hai de todo», señala. Los peregrinos también son clientes habituales.
El trayecto estrella es la puesta de sol frente al Cabo Fisterra. Además de disfrutar de un ocaso de gran belleza desde la cubierta, la punta del accidente geográfico se aprecia desde una perspectiva inusual, y el cambio de luz le va dando diversas tonalidades a medida que pasan los minutos, lo que también ocurre si se observa hacia el Pindo, justo en la posición opuesta, por el Este.
En O Pindo hubo hace unos años un barco parecido que hacía rutas por la zona, pero se fue a pique cuando estaba fondeado. En Camariñas hubo experiencias similares, pero de corto recorrido.
En Malpica sigue adelante Emilio Rojo, de viajes Illas Sisargas. Estas islas, además de dar nombre a su barco de 10,60 metros de eslora y con el que lleva seis años, también son la meta habitual de sus expediciones. Lo interesante no es solo realizar la travesía, que también, sino desembarcar un rato en la Sisarga Grande, un privilegio que vale la pena aprovechar.
Rojo supedita las salidas a que haya grupos, y también al tiempo, como es obvio. También realiza salidas para la pesca, de cuatro a cinco horas, a un precio de 60 euros por persona. Las travesías cuestan 20 euros. «Imos traballando algo, dependemos moito do tempo, que non axuda», resumía ayer.
En Fisterra, los hermanos Alicia y Fernando Carrillo Largo montaron la empresa Buceo Finisterre, dedicada especialmente a las inmersiones. Pero también alquilan su lancha, siempre patroneada por uno de ellos, a quien lo desee, con un mínimo de cinco personas y un máximo de once. Suelen hacerlo cuando acaban los buceos. De momento, cuando han salido, lo han hecho «siempre llenos», explicaba ayer Alicia. La suya es otra manera de ver el mar, mucho más a ras de agua.
viajes en barco por la costa da morte
Las salidas más espectaculares son las que permiten ver la puesta de sol