La Voz de Galicia

El honor de los Bradley

Deportes

I. T.

24 Jun 2009. Actualizado a las 02:00 h.

Tres décadas largas después de que Pelé, Beckenbauer, Cruyff y Menotti pasaran por allí, el soccer sigue sin calar hondo en Estados Unidos.

Han obrado el milagro en Sudáfrica, gracias a la inoperancia italiana y a la resaca egipcia, pero sus héroes no son portada de los grandes diarios. No llevan el fútbol en la sangre. Son productos de escuela, académicamente correctos, con destreza y un físico poderoso, pero inmaduros.

En Sudáfrica se han puesto de moda el padre y seleccionador, Bob Bradley, y su hijo Michael, centrocampista de gran porvenir. Un parentesco como banderín de enganche. El técnico tomó posesión de forma provisional, tras romperse las negociaciones con el alemán Juergen Klinsmann, pero construyó un equipo de futuro. Se ganó el puesto. Sus críticos le reprochan su falta de experiencia internacional, pero ha demostrado que posee un vasto conocimiento de todos los estratos del fútbol estadounidense. Su labor como ayudante del ex seleccionador Bruce Arena resultó fructífera.

Bob representa a una familia de deportistas. Su hermano Scott jugó al béisbol en el Seattle Mariners y luego pasó a entrenar a la Universidad de Princeton. Con solo 21 años, su hijo Michael ya desempeña un papel decisivo en los norteamericanos. Es la correa de transmisión entre el banquillo y el césped, criado en el Heerenven holandés.

El talento lo pone Landon Donovan, un interior con movilidad. Relevo del retirado Claudio Reyna y cedido desde enero por los Galaxy al Bayern de Múnich, es ya el máximo artillero en la historia de la selección (40), por delante de Wynalda. El más potente de todos es el ariete Altidore, la inversión del Villarreal, el Usain Bolt del fútbol que acabó cedido en el Xerez.

Tampoco es manco Clint Dempsey, medio del Fulham a quien su padre llamó así en honor a Clint Eastwood. Se hizo futbolista tras ver un vídeo de Maradona y juega en memoria de su hermana Jennifer, que murió de un aneurisma cerebral con 16 años, cuando comenzaba su carrera como tenista. Atrás, son un chollo para Villa y Torres.


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