La Voz de Galicia

Desde Irak, en busca de corazón

A Coruña

R. Domínguez A Coruña/La Voz |

Quassin nació hace 4 años en una aldea del Oriente Medio. Con 15 días de retraso por las cenizas del volcán, anoche aterrizó en Alvedro para ser operado en el materno

08 May 2010. Actualizado a las 02:00 h.

La familia de Marisa y Tonecho continúa creciendo. La pareja coruñesa ya tiene a sus hijos crecidos, pero ayer recibió en el aeropuerto a Quassin, un niño de 4 años nacido en Irak, a 4.500 kilómetros de distancia. Esa es la que el pequeño ha cubierto sin sus padres a su lado, aunque con todo el afecto de los voluntarios de Aviación sin Fronteras, especialmente de Manuel Díaz, un coruñés que trabaja en el aeropuerto de Valencia y que lo acompañó desde Madrid. Su destino no es de vacaciones, aunque Tonecho y Marisa seguramente harán lo posible por distraer su convalecencia. Como ya lo hicieron con los otros dos pequeños acogidos temporalmente con idéntico objetivo: proporcionarles lo más parecido a un hogar, muy lejos de su casa, pero cerca de una solución para sus corazones enfermos. Quassin aterrizó anoche en Alvedro -tras un plácido vuelo y totalmente dormido- para ser operado en el materno.

Habla árabe, y casi con toda probabilidad su travesía de ayer -o de anteayer, porque voló de Bagdad a París y de allí a Madrid para repetir embarque hacia A Coruña- fue su primer y largo viaje en avión. A Tierra de Hombres debe la oportunidad de atravesar las nubes, pero también la de un horizonte más sano. «Sabemos que tiene una dolencia cardíaca y que necesita ser operado, porque tenemos un informe previo, pero un informe light , porque los medios en Irak son los que son. Es una caja de sorpresas, hasta que los médicos del Hospital Teresa Herrera, el equipo del doctor Portela, no lo vea, no sabremos exactamente en qué situación está», explicaba Raúl Besada, responsable de la oenegé.

Seguimiento

Para darles una oportunidad, Tierra de Hombres ha buscado ayudas y donativos, contando con el apoyo que ya reciben de las familias de acogida, de los voluntarios de apoyo y del equipo médico del Chuac, que colabora en el programa Viaje hacia la vida desde hace cuatro años.

Si todo va bien, y una vez ya superado el quirófano, Quassin se recuperará en su casa coruñesa y volverá en el plazo de un par o dos de meses a la aldea en la que nació, en el país donde la guerra por sobrevivir no es novedad. Allí le esperan sus padres y su hermano pequeño, de un año. La familia se alimenta de una agricultura de subsistencia, y no se le conoce otra fuente de ingresos, pero ha superado con creces la prueba del compromiso. «Para traerlos aquí, tenemos que tener seguridad de que los padres van a poder seguir los cuidados básicos después; si ya antes faltan a las consultas con los médicos que tenemos allí, no podemos esperar que después le den la medicación que necesitan», indica Besada.

En el caso de Quassin, hace un año que sus padres contactaron con Tierra de Hombres buscando futuro para su hijo. Allí la oenegé tramitó todos los papeles y completó las gestiones, incluido el informe médico y el visado, para poder traer a Occidente al pequeño. Todo estaba listo hace quince días, pero un volcán de nombre imposible nubló otra vez la salida. Hasta ayer.

26 pequeños

Poco antes de que aterrizase el avión del pequeño iraquí y todavía cruzando los dedos para que ninguna ceniza impidiese su llegada, Besada hacía balance de las satisfacciones de la delegación coruñesa de Tierra de Hombres.

En el 2006 se inició el programa Viaje hacia la vida y desde entonces cada año consiguen que media docena de niños encuentren en la ciudad una familia de acogida y una solución médica. 26 hasta ahora, todos procedentes de África, donde la oenegé cuenta con equipos colaboradores. Quassin es el primero de Oriente Medio. La crisis ha mermado los ingresos de la oenegé, que piensa ya en una gala de baile y un campeonato de pádel para seguir arreglando corazones.


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