La federación vecinal sigue siendo una apestada para el gobierno municipal de Abel Caballero. No la recibe y se niega a firmar un convenio de colaboración que le permita afrontar su actividad. La situación sigue siendo la misma pese a que el BNG ha puesto como condición, entre otras, para sentarse a negociar los presupuestos municipales del 2012 un cambio radical en este campo y que se firme un nuevo convenio.
Paralelamente, el alcalde vigués escenificó ayer un nuevo gesto dirigido al BNG al fotografiarse bajo el logotipo del Concello y desterrando por segunda vez su preferido de Alcaldía. Ocurrió en la presentación de una jornadas de seguridad vial y la anterior en una obra en la calle.
Pero mientras la directiva vecinal confirma que todo sigue igual y la última prueba es la indiferencia de la concejala de Economía, la socialista Raquel Díaz, que no ha respondido a su petición de entrevista. El objetivo del movimiento vecinal es abordar la prevista subida del IBI, que puede aproximarse al 15%.
Ante esta situación la federación ha convocado a todos sus expresidentes para analizar conjuntamente «a continuada campaña de agresión ao movemento veciñal exercida por parte do actual goberno municipal e nomeadamente polo seu alcalde».