«Hay mujeres maltratadas que viven en un bucle del que no son capaces de salir sin ayuda»

La Voz

VIGO

Los seis agentes municipales adscritos al Equipo de Vigilancia y Apoyo Policial (EVAP), entre ellos una mujer, han visto de todo. O casi. Por eso, su portavoz prefiere huir de lugares comunes o perfiles al uso. «En cuestiones de violencia de género, la regla es que no hay regla», dice. Si acaso, añade, que, salvo excepciones, «las mujeres denuncian cuando ya no pueden más. Algunas viven en un bucle del que no son capaces de salir sin ayuda», afirma. Dicho bucle pasa siempre por las mismas fases: amor, odio, malos tratos, perdón...

Formación específica

Los agentes reciben una formación especializada, sobre todo en el terreno psicológico, ya que especial es también la casuística a la que han de enfrentarse cada día.

Por razones obvias, conocen muchos aspectos íntimos de la vida de las mujeres, pero nunca se involucran en ella para no perder la perspectiva profesional que, a la postre, es la mejor forma que tienen de ayudar. «De todas las situaciones difíciles a las que hemos de enfrentarnos, las peores siempre se producen cuando hay menores por medio», dice.

En el caso de la Policía Municipal, la reciente incorporación de una mujer al servicio facilita algunas actuaciones, sobre todo aquellas en las que hay agresiones sexuales y violencia extrema. Las víctimas se sienten más cómodas explicando a otra mujer los pormenores.

Base de datos

Todas las víctimas de violencia de género con órdenes de alejamiento figuran en una base de datos nacional, lo que implica que su protección no se rompe aunque se desplacen a cualquier punto de España. En ese caso, los policías que se encargan de protegerlas en su lugar de residencia habitual se ponen en contacto con los colegas de la ciudad a la que viaja para que realicen el seguimiento.