Castrillo la encargó, Domínguez la reformó y ahora lleva el letrero de Alcaldía
24 dic 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Si el popular repartidor de periódicos, señor Castro, levantara la cabeza le costaría trabajo asimilar todo lo que está pasando en torno a su figura de bronce, igual que le ha costado trabajo asimilarlo al autor de la escultura, el artista vigués Jandro.
La obra, terminada hace más de ocho años, ha sido colocada frente al Marco e inaugurada ayer por el alcalde, quien no perdió la oportunidad de dejar su impronta con el letrero de Alcaldía a los pies de la pieza, junto con el de Concellería de Cascos Históricos. De hecho, durante la escueta explicación de la obra a tamaño natural, Caballero comentó que fue encargada por Santiago Domínguez en el anterior mandato como responsable de Cascos Históricos.
Sin embargo, el encargo le correspondió al alcalde nacionalista de Vigo Lois Pérez Castrillo en el 2003, año en el que también se terminó la obra al estar realizado el boceto original en poliéster desde 1998. Lo que pasó desde entonces hasta ayer no tiene nada que envidiar al más enrevesado culebrón.
Y es que en la obra encargada por Castrillo, el vendedor llevaba en la mano un periódico concreto, con titulares ficticios en los que se podía leer: «Galicia enteira berra ?Nunca Máis?» con dibujos de José Guillermo, mientras que en la contraportada figuraba un poema de Xela Arias. El ejemplar en cuestión no fue del agrado del BNG y la inauguración prevista en el 2003 nunca tuvo lugar. Es más, a día de hoy Jandro no ha recibido ninguna explicación oficial de los motivos por los que no llegó a colocarse su obra. Hasta tal punto llegó el ninguneo al artista, que ni siquiera fue avisado de que no se iba a producir la inauguración en ese 2003 y se presentó ante la puerta del Marco, donde había acudido previamente con los técnicos municipales para estudiar el enclave de la obra, y donde no dio crédito al plantón.
Las explicaciones extraoficiales hablaban de varias versiones. Por un lado, aseguraban que al BNG no le había gustado la portada del periódico con el que el vendedor hacía malabares. Por otro, comentaban que el patrocinador se había echado atrás, de ahí la necesidad de cargarse el ejemplar.
Fue en el 2009 cuando Santiago Domínguez retomó el asunto a cambio de que se eliminara de la escultura el periódico concreto por otro ficticio. Con todo el dolor de su corazón, como demuestra que ya hubiera rechazado otras propuestas anteriores, Jandro accedió y cambió un ejemplar por otro, que es como desde ayer se muestra. Desde el 2009 aún está pendiente de que le paguen la reforma de la obra, cuyo importe total no llega a los 30.000 euros.