La Xunta les exonera del canon que, según Aqualia, la obligaba a pasarles el recibo
22 dic 2011 . Actualizado a las 12:26 h.Aqualia no cobrará el agua a las Hermanas de la Caridad, los Misioneros de los Enfermos Pobres y San Rafael. Lo anunció ayer el alcalde vigués, quien de esta forma daba marcha atrás a la decisión de obligar a estas instituciones a abonar la totalidad del consumo.
En realidad, se cobrará 15 euros al mes, en lugar de los 2.000, que según el alcalde, les correspondería abonar, al verse obligados a establecer ese mínimo por razones legales. El acuerdo tendrá carácter retroactivo, con lo que no tendrán que pagar lo demandado con anterioridad.
De esta forma, y siempre según Caballero, quedaría todo anulado, incluido el canon de la Xunta, que añade en el recibo.
«Hace un mes que hablé con Aqualia y ya había disposición, pero ayer lo cerró el concejal de Fomento», explicó el alcalde.
El cobro del agua a los Misioneros de los Enfermos Pobres, que ha estado a punto de provocar su cierre, es para el portavoz del grupo municipal del BNG una vergüenza y un escándalo. Máxime cuando a la empresa concesionaria de la gestión del agua, Aqualia, se le concedido una prórroga millonaria de forma unilateral.
Cobrador del frac
Para Santiago Domínguez, es increíble que la concesionaria actúe ahora como el cobrador del frac con instituciones sin ánimo de lucro. Advirtió que si el alcalde quisiera beneficiar a estas instituciones tendría que exigir a Aqualia la condonación de la deuda.
Los Hermanos Misioneros de los Enfermos Pobres no están obligados legalmente a pagar el agua. Si Aqualia les obliga tendrán que hacerlo pero la ley de acompañamiento de los presupuesto de la Xunta para el próximo año 2012 permite exonerar del pago a las entidades sociales sin ánimo de lucro. Un portavoz de la Consellería de Medio Ambiente manifestó ayer que «la Xunta no va a cobrarles el canon del agua que se va a pagar a partir del próximo año y que sustituye al canon de saneamiento».
La situación en el centro de acogida es dura económicamente. «La casa está en crisis. Hay que echar una mano a la gente», ruega Rafael, un napolitano que vive en la residencia y que colabora en las tareas del comedor atendiendo a otros internos .
El alcalde de Vigo, Abel Caballero, ha asegurado que no les va a cobrar el agua, pero Aqualia no ha confirmado ni desmentido las afirmaciones del regidor. «No vamos a realizar declaraciones sobre este asunto», manifestaron desde la empresa suministradora del agua.
El administrador de los Hermanos Misioneros de los Enfermos Pobres, Tino Iglesias, confía en que finalmente el asunto se arregle y no les obliguen a pagar los 7.929 euros que les exigieron por el agua consumida durante los meses de julio y agosto del año pasado.
Aqualia les ha dicho que tiene que empezar a cobrarles el suministro e Iglesias afirma que están dispuestos a pagar, siempre que no les carguen la desorbitada factura que les presentaron por los consumos del pasado verano.
Iglesias confían en que «Aqualia y el Concello nos den una solución satisfactoria». La misma esperanza alberga el director de la orden, el hermano José Antonio Donaire. En la institución hay 216 residentes, personas que sufren enfermedades y problemas sin otro lugar al que acudir y, además, tiene un albergue para transeúntes, 38 varones y 20 mujeres, en el que pueden pernoctar un máximo de diez días. Además existen salones con sofás camas que se habilitan para que nadie tenga que pasar la noche en la calle.
Esta enorme cantidad de personas hace que el gasto se dispare. Entre julio y agosto se gastaron 3.472 metros cúbicos de agua. El verano es la época de mayor consumo por lo que se prevé que en meses posteriores haya bajado.
Refecciones
Todos los días se sirven 600 comidas y cenas en las instalaciones de Teis. Además, hay que lavar más de cuatrocientas sábanas al día porque muchos de los residentes son personas enfermas que no controlan sus esfínteres y ensucian la cama o la propia ropa. La lavandería del centro funciona a tope durante prácticamente todo el día. La rotación de transeúntes obliga a un mayor consumo de agua porque hay que lavar más prendas de lencería.
Viejas tuberías
Tino Iglesias dice que durante el verano se gastaron 3.473 metros cúbicos durante dos meses. Este consumo se podría reducir si se cambiasen las instalaciones de los edificios. Los inmuebles datan del año 1982 y fueron realizados con materiales que treinta años después dan problemas: pequeñas fugas y averías hacen que se desperdicie más agua de la necesaria. «Sería deseable poner un sistema de pulsador para no gastar tanta agua en los grifos pero todo este cambio cuesta un dinero que no tenemos», señala el administrador de la residencia.
La lavandería del centro de acogida funciona a tope durante casi todo el día
La ley permite exonerar del pago a las entidades que trabajan con los más pobres