Aqualia justifica el cobro a los Hermanos Misioneros por el canon de la Xunta

Luis Carlos Llera Llorente
luis carlos llera VIGO / LA VOZ

VIGO

La compañía de abastecimiento tratará de minimizar la repercusión sobre la orden que atiende a los más pobres

21 dic 2011 . Actualizado a las 12:50 h.

La compañía de abastecimiento de agua, Aqualia, cobrará el agua a los Hermanos Misioneros de los Enfermos Pobres de Teis, pero estudiará la manera de ser menos gravosa para las depauperadas arcas de la institución, que atraviesa una situación económica muy difícil con el recorte de las ayudas públicas en un momento en que ha aumentado la demanda de personas necesitadas. Aqualia ha enviado una factura de 8.000 euros pero se ha comprometido a revisarla. La empresa ha justificado el cobro porque la Xunta aplicará el próximo año un canon de saneamiento al que Aqualia tiene que hacer frente.

Antes de la reunión, el director de la orden, que atiende a 220 personas, se mostraba esperanzado sobre los resultados. «Estoy esperanzado. Lo pongo todo en manos de Dios. Si nos hacen pagar 8.000 euros no se si podremos resistirlo», señalaba el hermano Donaire antes de reunirse a las once de la mañana con José María Ardoy Carrillo, director de Aqualia en Vigo, en la sede de la empresa. Ardoy se comprometió a constituir una comisión que evalúe lo que se deberá cobrar finalmente.

«Estamos muy agradecidos por la sensibilidad que ha mostrado el director de Aqualia y por los esfuerzos que va a hacer. Si nos hacen pagar mucho los que perderían son los pobres. Ya hay pocos sitios donde ir como para que se les compliquen las cosas a las instituciones que funcionan», manifestó José Antonio Donaire.

Los partidos de la oposición municipal, PP y BNG han mostrado su respaldo a los misioneros de Teis por la labor que realizan con los más desfavorecidos.

Trabajo muy duro

En estos momentos ocho misioneros y una treintena de trabajadores contratados atienden a 220 residentes enfermos y transeúntes sin techo.

El director, José Antonio Donaire, señala que han experimentado una renovación porque «tenemos cinco jóvenes que están entre los treinta y cuarenta años que están dedicándose con mucho esfuerzo a las personas pobres. Es muy duro el trabajo porque para nosotros un domingo es igual que un lunes y trabajamos con excluidos sociales que nadie quiere».