El pleno del Concello vigués acordó ayer una modificación del presupuesto del 2011 que le permita saldar una deuda originada por una cuestión urbanística. Se trata de un conflicto que se arrastra desde hace más de una década y que tiene ahora su final una vez que los jueces establecieron la fecha del 31 de diciembre como tope para el abono de 1,9 millones de euros por el caso de la urbanización Nebrija.
Es la segunda vez en poco tiempo que el Concello vigués tiene que resolver mediante una compensación económica un error urbanístico. Meses atrás se inició el abono a la entidad Miraflores de más de diez millones de euros por una permuta que se llevó a cabo hace dos décadas. El elevado importe originó en este segundo caso numerosas dilaciones, ya que los sucesivos gobiernos locales intentaban aplazarla para no comprometer la gestión municipal.
El pago de Nebrija fue posible una vez que el BNG autorizó con sus votos la modificación del presupuesto. La semana pasada se negó, ya que el PSOE relacionaba este pago con la prórroga de la concesión a Aqualia por cinco años, a la que el BNG se opone. Finalmente el PSOE tuvo que ceder.