Falta espacio para los 200 puestos, no entró en vigor la norma aprobada hace dos años y el Concello paga a Portos casi todo lo que ingresa
La concejala de turismo y comercio de Cangas, Berta Pérez, está decidida a asumir lo que hasta ahora «nadie quiso o pudo hacer», según dice, respecto al mercadillo de los viernes.
El último intento de regularlo se inició en el 2008 con la aprobación inicial de un nuevo reglamento que pasó todos los trámites excepto el de su publicación en el Boletín Oficial de la Provincia (BOP), por lo que todavía no entró en vigor.
La citada edila envió al reglamento al boletín para su publicación. Su siguiente paso será pedir la documentación a los más de 200 vendedores ambulantes (184 reconocidos de forma oficial, unos 20 con autorización verbal y un número indeterminado sin ningún tipo de permiso) que instalan sus puestos los viernes a fin de actualizar las licencias. Su propósito es buscarles nueva ubicación porque, afirma, no hay suficiente espacio de titularidad municipal.
Portos de Galicia está pasando al Concello una facturación mensual por la ocupación de terrenos de su competencia de algo más de dos mil euros al mes, que se está incrementando en los últimos tiempos por utilizar nuevos lugares de este organismo para instalar más puestos autorizados.
La entidad dependiente de la Consellería do Mar se lleva finalmente la práctica totalidad de lo que cobra el Concello por la tasa del mercadillo.
«Hay un desorden total y absoluto», afirma Berta Pérez. Las soluciones que apunta pasan por restringir el número de puestos, cambiar su ubicación y subir las tasas que se cobran en la actualidad. «Cangas es el Concello que cobra menos y no puede ser que seamos los tontos de turno», añade la concejala.
Cangas cobra 11,84 euros al mes por un puesto de 4 metros, el más común. El mayor de todo el mercadillo paga 116 euros y mide 17,5 metros. Las personas que venden sus propios productos hortícolas, las conocidas como «as da aldea», pagan 0,74 euros por metro cada martes o viernes que instalan sus puestos. La mayoría ocupa ese superficie.
Al problema de la tasa este se suma el del sistema de cobro utilizado. El Concello destina dos conserjes para hacerlo en efectivo, controlar que cada puesto está en el lugar que le corresponde y que no ocupa más de lo debido.
La concejala entiende que este sistema conlleva una pérdida de tiempo y se propone que el pago se realice mediante domiciliación bancaria.
Hay, además, puestos que figuran desde hace años a nombre de personas ya fallecidas. Hay también unos 20 autorizados verbalmente.
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