Una profesora también sufrió lesiones tras el impacto de un balín en el aula
06 oct 2011 . Actualizado a las 10:29 h.Las altas temperaturas salvaron a los niños del colegio de A Doblada. Hacía mucho calor en el aula el mediodía del martes y la profesora bajó la persiana, que sirvió de escudo ante la repentina ráfaga de once balines que disparó desde su casa un vecino armado con una escopeta dotada de mira telescópica. Un tiro atravesó el cristal e hirió en la rodilla a Aarón, un escolar de 8 años que estaba sentado en su pupitre en el aula 13 de segundo curso de primaria, en la última planta del colegio público de A Doblada. El centro dista escasos metros de la estación de autobuses de Vigo. «Vi el disparo, a mi primo le atravesaron la rodilla con una bola de hierro», relató ayer, en presencia de su profesora, la niña, que estudia en el aula contigua. «Oí un bum y Aarón gritó», confirma otro alumno, acompañado de su padre.
La persiana del aula presentaba ayer entre ocho y diez agujeros, el armario otros dos, y el cristal de la ventana, uno. La profesora, Margarita Álvarez, sufrió un rasguño en un brazo tras ser alcanzada por las esquirlas de la persiana. Al mismo tiempo, el niño se quejó de que sangraba por la pierna, pero nadie entendió qué es lo que había ocurrido. La profesora creyó que un compañero le había tirado algo, hasta que halló casquillos en el suelo.
Una conocida de Aarón relató ayer que el niño volvió a casa y le enseñó la herida a sus padres, y comentó que en el colegio no le habían dado importancia. Por la tarde, la junta de padres de alumnos se reunió en la misma clase del incidente y los progenitores comentaron que uno de los niños se había lastimado la rodilla misteriosamente esa mañana. Uno de los padres, Alberto Heras, descubrió lo que había pasado. «Sentei no mesmo pupitre que o rapaz ferido e entón vin a persiana chea de buratos e collín varios perdigóns do chan. Estamos alucinados», relató ayer.
Entonces recordó que el domingo alguien disparó a una joven que cruzaba por un paso de cebra por la noche. La directora interpuso una denuncia y la Policía Local peinó el barrio. Los agentes averiguaron que el anterior fin de semana alguien disparó a otras dos vecinas. Un balín atravesó el cristal de una cocina, y otro, la persiana de un piso.
Los investigadores identificaron como sospechoso a Daniel S.?S., de 20 años, natural de Lugo, que vive en un sexto piso del número 20 de la calle Gaivota con sus padres adoptivos. La parte trasera de su edificio linda con el patio del colegio y dista 50 metros de las aulas. Los niños del inmueble lo apodan Dani el Pistolas porque, según ellos, guarda cargadores en un armario. Un vecino se queja de otros incidentes en el garaje comunitario. Otros le atribuyen más disparos tiempo atrás. Y según personal del colegio, no es la primera vez que sufren tiroteos. Pero su madre negó ayer a V Televisión su culpabilidad.
Mira telescópica desajustada
El encargado de un bar vio salir a la policía con la escopeta de mira telescópica requisada. Daniel S.?S reconoció los hechos a los agentes, aunque aseguró que su intención era disparar al tejado del colegio pero falló porque no tenía la mira ajustada.
«Estamos todos nerviosos, salimos al patio con miedo. Los niños dijeron hoy [por ayer] que oyeron disparos al bajar al recreo, se inventan historias», señaló ayer la profesora de guardia, María del Carmen Vence. Dos madres pidieron mayor protección: «Es algo esporádico, hay gente pirada en todas partes, por suerte no hay nada que lamentar». Por si acaso, todos los niños miraban ayer hacia arriba cuando salieron al recreo.
«Estamos todos nerviosos, salimos al patio con miedo, los niños se inventan que oyen disparos»
María del Carmen Vence
«Sentei no mesmo pupitre que o rapaz ferido e entón vin a persiana chea de buratos»
Alberto Heras