Feijoo se obsesiona con Vigo

VIGO

Mariano Rajoy le ha hecho un encargo muy concreto a Alberto Núñez Feijoo para estas elecciones: acercar al PP lo más posible al 50% de los votos en Galicia y conseguir 15 escaños en la Cámara Baja. Para eso, los populares gallegos tendrían casi que repetir los resultados que obtuvieron con José María Aznar en el 2000, cuando incluso alcanzaron un 53,9% de las papeletas de la comunidad y 16 diputados.

Pensando en ese encargo, Feijoo ha puesto la vista en el lugar en donde más votos se pondrán en juego: Vigo, donde el censo electoral llegará ahora a 236.981 papeletas de residentes y otras 16.545 que podrían llegar desde el exterior.

En la sucesión de órdenes en la cadena de mando, Feijoo ha trasladado el encargo a José Manuel Figueroa, que tendrá que demostrar sus dotes de organización y capacidad de respuesta como jefe local del PP sin período de pruebas siquiera. El líder de los populares gallegos le ha pedido unos resultados históricos, pero también le ha añadido más deberes. Feijoo quiere que el esfuerzo para las generales se convierta en un cimiento sólido para las autonómicas que adelantará al 2012. Feijoo se ha dado cuenta de que en Vigo su mensaje no acaba de cuajar; ha percibido que los vigueses han desarrollado un instinto hipercrítico hacia la Xunta por acumular decenas de promesas incumplidas, y sobre todo el presidente del PPdeG teme que el discurso localista de Abel Caballero siga cuajando y en las autonómicas (de marzo u octubre del año que viene) sufra aquí un disgusto como el que privó a Fraga de la Xunta en el 2005. Pero aún hay más. En el entorno del presidente existe el convencimiento de que gracias a la labor del alcalde de Vigo de contraponer las inversiones de Fomento con las pocas realizadas en la ciudad por la Xunta, José Blanco ha ganado en estos lares un aprecio electoral que le podría venir muy bien si da el salto a la política autonómica y se enfrenta a Feijoo.

Por todo ello, el líder de los conservadores gallegos ha mandado publicitar el comienzo de los destierros del nuevo hospital casi como si estuviese a punto de ser inaugurado; ha encargado a su partido que peine la ciudad a la búsqueda de la última papeleta, y ha ordenado establecer un plan para captar voto joven en las redes sociales. Por último, le ha entregado el paquete a Figueroa, haciéndole ver que de su grado de cumplimiento dependerá su futuro como posible candidato a la ciudad, que tanto tiene obsesionado a Feijoo.