Caballero ha desechado alternativas más baratas para el Ayuntamiento
28 sep 2011 . Actualizado a las 12:02 h.La necesidad de un albergue para indigentes y personas sin techo en Vigo nadie la discute. Existe acuerdo político y social sobre esta carencia, pero ni mucho menos sobre la solución provisional elegida. Este hecho ha disparado el coste de una instalación que inicialmente se iba a utilizar cuatro años como máximo y que al final se quedará en solo dos.
Para evitar que durante estos dos ejercicios los indigentes y las personas sin techo pernocten al aire libre el gobierno vigués tiene previsto invertir 1,7 millones de euros en dos años. El dinero se distribuye de la siguiente forma: casi 700.000 euros para reformar la antigua escuela de hostelería y dotarla del material necesario y otros 512.000 anuales que percibirá la empresa que lo va a gestionar, la asociación Emaús.
A cambio de esta inversión abrirá sus puertas un centro temporal limitado a un máximo de dos años con capacidad para 35 usuarios. Unas simples operaciones matemáticas permiten calcular que cada cama le costará diariamente al Concello casi 70 euros, y eso en el supuesto de que durante todo el año la ocupación alcance el 100%.
Esta saturación con seguridad no será tal. En los meses de invierno los dispositivos temporales puestos en marcha por Benestar Social nunca recibieron más de 18 usuarios, y en verano la demanda es siempre muy inferior.
La instalación se ha diseñado con algunas habitaciones individuales, pero también con dobles y hasta cuádruples, según fuentes que conocen el proyecto. Resulta evidente que sin implicación alguna el Concello podría encontrar en los mejores hoteles de Vigo habitaciones dobles por 140 euros. Traducido a cuentas mensuales, si un sin techo pernoctara un mes en el futuro albergue el coste para el Concello superaría los 2.000 euros.
Opciones desechadas
El proyecto del albergue de indigentes lleva años intentando hacerse realidad sin demasiada suerte. El dinero que el Concello planea invertir en los próximos meses se destina a un edificio que en el plazo de dos años tendrá que cambiar de uso. Por mucho que se intente justificar esta solución provisional, desde el punto de vista de rentabilidad económica es una operación poco entendible.
Y lo más llamativo es que la administración tropieza por segunda vez en la misma piedra. La Xunta bipartita eligió como sede del albergue de indigentes, a cargo de sus presupuestos, la Gota de Leche, a escasos metros del Concello. Invirtió cerca de 300.000 euros en adaptar el edificio, pero llegado el momento hubo cambio de gobierno y el actual equipo autonómico prefirió otro destino.
En el seno del Concello también han existido otras propuestas que enfrentaron en su momento, y siguen enfrentando, a socialistas y nacionalistas. El Bloque impulsó un albergue de nueva construcción en el barrio de Ribadavia y pensaba destinar 700.000 euros a edificar el inmueble y ponerlo en marcha. Caballero lo vetó y promueve la escuela de hostelería del Berbés.