Los viajeros se quedan colgados de noche en una estación aislada
13 sep 2011 . Actualizado a las 13:06 h.Apearse del tren, salir por la puerta principal y subir a un shuttle que le deje en el centro de la ciudad, en el barco de la ría o en el aeropuerto. Esa es la idea de la conexión intermodal pero Vigo sigue sin aprender la lección que ponen en práctica otras ciudades. Los pasajeros de Vigo pierden tiempo y dinero porque la Administración sigue sin conectar eficientemente buses, trenes, aviones y barcos, para regocijo de los taxistas.
El mejor ejemplo está en la nueva estación de tren de Guixar que dará servicio a 3.000 pasajeros al día y un millón al año. Desde su inauguración el 27 de agosto, los viajeros se quejan de que la terminal que sustituye a Urzaiz -en obras por el AVE- está «aislada y a desmano». Fue construida en un extremo de la ciudad y la compañía Vitrasa solo ha habilitado una línea de bus sin conexión directa con el aeropuerto ni con populosos barrios como Coia, Teis o As Travesas, donde viven los estudiantes, unos de los mejores clientes del tren.
Para entender la precariedad del servicio, basta con ver la escena de dos turistas asiáticos sentados en el banco de la marquesina de autobús de Vitrasa, frente a la nueva estación ferroviaria de Guixar, que aguardan por algún bus que les acerque al muelle de trasatlánticos de A Laxe. Pero no entienden el aviso que está pegado en el cristal, a sus espaldas: «Parada bus urbano, 50 metros máis adiante». Para colmo, donde están sentados solo pararía el C5B, pero los domingos y cada media hora. Lo lógico es que los buses se detuviesen en la puerta principal para mayor comodidad de los pasajeros cargados de maletas, pero lo hacen en Areal, a 100 metros y a merced de la lluvia.
La única conexión diurna en días laborales y sábados de Vitrasa la brinda el circular C2 en un solo sentido. El C2 ha desviado su ruta de Rosalía de Castro a Areal y pasa por Guixar cada cuarto de hora en dirección al centro. En Policarpo Sanz, los usuarios que deseen continuar a Camelias, Plaza de América, Coia y Navia deben hacer transbordo y si carecen de tarjeta verde, pagar 1,17 euros más.
Otro problema es que los pasajeros que llegan después de las 22.30 horas en los dos últimos trenes de A Coruña, Santiago y Pontevedra se quedan colgados porque el C2 ya no está en servicio para acercarlos de noche al centro. Algo que pone de muy mal humor al viajero cargado de maletas que paga por un taxi tanto como su billete de tren. Tampoco hay buses directos antes de las 7.30 horas.