Exige un certificado a las personas mayores que complica la tramitación
04 jun 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Cientos de personas mayores que acuden a renovar la tarjeta de Vitrasa se han encontrado en los últimos días con grandes colas en la lonja del Concello. La necesidad de renovar periódicamente la tarjeta del transporte público, que utilizan de manera gratuita, les obliga a presentar un certificado de retenciones de la Seguridad Social.
Sin embargo, un letrero de pequeñas dimensiones les informa de esta exigencia, por lo que muchos de estos pensionistas se enteran después de un largo rato en la cola de la lonja. Llegados a ese punto el funcionario les informa que deben desplazarse a las oficinas de la Seguridad Social en Doctor Cadaval.
Al tratarse de personas de edad, en algunos casos incluso con problemas de movilidad, el desplazamiento hasta esta nueva sede pública y la consiguiente cola les supone un problema importante. De otra parte, los funcionarios de este departamento estatal se han quejado de que el viaje es evitable ya que el Concello puede tener acceso directamente a los datos que solicita a sus usuarios, información que ha sido facilitada a algunos de los pensionistas y a sus acompañantes.
De otra parte, la llegada de cientos de usuarios del transporte público ha colapsado durante la pasada semana estas oficinas de la Seguridad Social, complicado su funcionamiento habitual.
Una vez que el usuario de la tarjeta de pensionista de Vitrasa dispone del certificado debe regresar a la oficina de Tráfico del Concello y realizar una nueva cola a fin de obtener por fin la tarjeta de Vitrasa.
La implantación hace algunos años de la gratuidad para viajar en el transporte público a los pensionistas (primero a los de menores ingresos y posteriormente a todos al margen de la pensión que reciban) ha disparado el número de usuarios. Este incremento complica en la misma proporción las gestiones que es preciso realizar para obtenerla ya que las colas son igualmente habituales.
El precio del billete ordinario de Vitrasa en la actualidad es de 1,17 euros, que se reduce a 0,80 utilizando el abono ordinario. Por tanto, la utilización de manera gratuita del transporte pública ha disparado su utilización por parte de un sector de la población que normalmente se resiste a hacerlo.