Albergue de indigentes, pinacoteca o el veto a vecinos, algunos de los conflictos
Los nacionalistas se toparon con la dura realidad nada más constituirse el gobierno. Santiago Domínguez fue investido teniente de alcalde único (una demanda del BNG) pero no consiguió que Caballero le diera un despacho asequible en la primera planta del Concello. En esa ocasión el Bloque se plantó y Domínguez se instaló en la planta octava, destinada a los grupos, para forzar una salida. Los nacionalistas se salieron con la suya, pero quizás fue la excepción que confirma una regla en la que el PSOE impuso de facto su voluntad a los socios minoritarios. A continuación se recogen algunos de los principales conflictos de estos años.
El Plan Xeral se llevó a aprobación en diciembre de 2007 y los nacionalistas hicieron un papelón al soportar una sesión a puerta cerrada con figurantes socialistas que Caballero coló a escondidas por el garaje. Domínguez quiso salvar la cara afirmando que no iban a consentir situaciones de este tipo, pero fue evidente que el alcalde vetó a vecinos en el pleno cuando quiso.
El gran conflicto entre los dos socios fue sin duda el albergue de indigentes. En la etapa de la Xunta de izquierdas (2007/09) el Bloque quería instalarlo en la Gota de Leche, pero Caballero reclamaba el inmueble para sede de la Policía Local. A la llegada de Feijoo el tema estaba sin resolver y el Bloque gestionó un nuevo albergue en el barrio de Ribadavía hasta que el alcalde lo vetó, sustituyéndolo por un proyecto en la plaza de O Berbés ninguneando a sus socios.
La falta de confianza entre ambos grupos quedó durante muchos meses en evidencia en cada pleno. Pese a su duración, en ocasiones seis, siete y hasta ocho horas, Caballero evitaba salir del salón para impedir que Domínguez se hiciera la foto presidiendo la sesión. La situación rozó el espepento cuando el alcalde abandonaba momentáneamente la sala si previamente lo había hecho su teniente de alcalde. Igualmente, Caballero evitaba abandonar la ciudad más de 24 horas para no tener que dejar a su número dos como alcalde accidental.
En asuntos de gestión los roces fueron constantes, aunque la política nacionalista fue siempre ponerles sordina. Es el caso de la pinacoteca, una cuestión del área de Cultura (BNG). El lugar inicialmente elegido fue el edificio del antiguo rectorado, en Areal, pero Caballero cerró esta posibilidad y el Bloque tuvo que buscar otra sede en el Casco Vello, donde finalmente se construyó.
El intento de derribo del antiguo restaurante El Castillo, pegado a las murallas de O Castro, también los enfrentó. El Bloque tenía a su cargo Patrimonio Histórico y reclamaba su demolición para poner en valor un resto del máximo interés. Caballero, sin embargo, defendía su pervivencia y de momento sigue en pie, aunque en estado de abandono.
Vuelos de bajo coste y Balaídos, asuntos de las áreas nacionalistas de Turismo y Deportes. El alcalde los tomó a su cargo y el Bloque lo consintió. Lo mismo ocurrió con el auditorio de Beiramar. En este contexto, Caballero negociaba vuelos baratos con algunas compañías mientras el teniente de alcalde lo intentaba igualmente por su lado.
La refriega más reciente es la apropiación de las mejoras del Casco Vello en la publicidad electoral socialista. Una vez más los nacionalistas no supieron impedirlo y a la hora de computar los resultados electorales se encontraron con dos concejales menos, los mismos que había ganado Caballero...
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