Los concejales de Caballero anunciaron su venta pero aún no han iniciado unos trámites que duran unos cinco meses
05 may 2011 . Actualizado a las 11:46 h.Alberto Núñez Feijoo llegó a la presidencia de la Xunta montado en Audi. En aquella frenética campaña de principios del 2009, el PP exploró todos los sinónimos de la palabra despilfarro y los repitió machaconamente. A pesar de que la veintena de Audis se habían comprado en época de Fraga, la promesa de austeridad caló y Feijoo se impuso en las urnas. Ahora, Abel Caballero ha fabulado una campaña parecida. Jugar la baza de la austeridad, en plena crisis, para arañar votos. No lo tendrá fácil.
El alcalde quiere subastar los muebles del despacho de la alcaldía que abrió su antecesora, Corina Porro, en el antiguo rectorado del Areal. Pero ni siquiera ha comenzado los trámites para hacer esa subasta. Y no son pocos: «Si empiezan hoy tardarán cuatro o cinco meses en completar todos los trámites», calculan técnicos consultados en el Concello, que prefieren el anonimato. Todo quedaría para después de las elecciones del día 22.
Porque la ley es severa cuando una Administración quiere deshacerse de un bien. No llega con que los políticos lo ordenen. Obliga a los funcionarios a realizar varios informes. Así lo recogen la ley de contratos del sector público y la de patrimonio de las Administraciones Públicas: antes de nada es necesario que los técnicos hagan una tasación de los muebles, basándose en las facturas de su compra. Los precios que colocaron los concejales socialistas en el despacho de Areal el día que se hicieron la foto no sirven.
Después, los funcionarios tienen que redactar un informe explicando por qué los muebles ya no son necesarios para el Concello y proponer su baja en el inventario y su venta. Lo harán los mismos técnicos que vieron necesaria su compra. Sin esos dos informes, es imposible que el Concello se deshaga de los muebles.
Lenta burocracia
Con esos documentos en la mano, aún sería necesario un expediente de alteración de su naturaleza jurídica. Luego, el pleno tendría que aprobarlo inicialmente, exponerse al público durante un mes y, todavía después, aprobarlo definitivamente.
Cuando todo eso esté listo, se iniciarían los trámites para redactar el contrato y el pliego de condiciones, con informes de la asesoría jurídica y de la intervención general. Luego aún queda licitarlo, dar un plazo para que las empresas presenten sus propuestas, que haya alguien interesado en comprarlos, que la mesa de contratación revise las propuestas y se decida por una (con informes técnicos previos) y la junta de gobierno local lo adjudique.
Aunque fuera capaz de hacer todo esto en tiempo, cosa ya imposible, no evitaría que la iniciativa fracasase. Fue lo que le sucedió a Feijoo: subastó los Audis y solo recibió una oferta. Al final, tardó más de un año en deshacerse de los coches. Claro que, en el caso de Vigo, cualquiera puede darse cuenta de que Abel Caballero anuncia en campaña electoral la subasta de un despacho que lleva cuatro años usando.
El alcalde necesita un sinfín de informes técnicos que todavía
no ha encargado
377.000 ?
El supuesto ahorro
Según los concejales socialistas, ese es el precio que costó el despacho del rectorado.