Un discapacitado se pone en huelga de hambre para que no derriben su vivienda

M. J. Fuente, l. C. Llera VIGO / LA VOZ

VIGO

El vecino de Teis ha conseguido 1.300 firmas de apoyo de los ciudadanos

08 abr 2011 . Actualizado a las 12:35 h.

Eduardo Fernández Estévez, el vecino de Teis al que los tribunales han ordenado derribar su casa, inició ante las puertas del Ayuntamiento una huelga de hambre indefinida para evitar la demolición de la planta superior de su casa, que se producirá a partir de las nueve de la mañana del próximo 29 de abril.

Fernández Estévez ha recogido ya 1.300 firmas de ciudadanos que le apoyan y asegura que aguantará «hasta que pueda». El hombre, que padece una discapacidad por un accidente de motocicleta cuando tenía 18 años y es padre de dos hijos de 11 y 6 años, señala que solo va a beber líquidos «sin azúcar» y que dormirá en su automóvil que está aparcado en las inmediaciones donde está autorizado el estacionamiento para minusválidos.

Fernández, cuyos ingresos son una pensión de 560 euros y que tendría que hacer frente a un coste de demolición de 10.972 euros, pide «que la justicia me indulte como indultan a otras personas» y asegura que pide perdón por haber construido ilegalmente una planta más en sus vivienda situada en el Camiño Gondesende número 51 del barrio de A Guía de Teis. Su mujer, Marta Domínguez, también es pensionista.

Eduardo Fernández Estévez fue denunciado por su tía abuela y su prima que viven cerca. El ciudadano se ha colocado a las puertas del Ayuntamiento con carteles en los que figuran las siguientes leyendas: «Celia y Begoña nos quieren tirar al casa» y «Aarón y Nicolás, 11 y 6 años. ¿Por qué nos tiráis la casa», «Así pretenden erradicar el chabolismo», «Vivienda digna, Constitución».

El vecino afectado por la orden de derribo ha recibido el apoyo y la solidaridad de sus convecinos de Teis que han protagonizado varias manifestaciones de apoyo e incluso han cortado el tráfico en la calle Sanjurjo Badía.

«La cabeza se puede ir»

«Me han dicho en Urbanismo que van a hablar con el juzgado para ver qué se puede hacer», asegura Eduardo Fernández, que se muestra medianamente escéptico ya que a su juicio «todo dependen de la voluntad que tengan mi tía y mi prima». Aunque su casa no afecta a las vistas de la vivienda de sus familiares éstos instaron la demolición. «No sé por qué», señala el hombre, que indica que en el mismo camino se realizaron actuaciones urbanísticas irregulares que han sido legalizadas posteriormente. Si efectivamente se produce la demolición de la parte superior de la vivienda - donde Eduardo Fernández tiene un cuarto de baño adaptado a su minusvalía-, el propietario confía en que le permitan ampliar la planta baja para tener espacio para toda la familia.

La planta que hay que derribar tiene 59 metros cuadrados. Si se la tiran Eduardo Fernández avisa de que «la cabeza se me puede ir y yo no quiero que se me vaya». La vivienda objeto de demolición se encuentra en un camino de A Guía en el que se halla un monumento prehistórico, un petroglifo que se encuentra sin señalizar adecuadamente.