Vigo suma otros 650 parados

L.C. Saavedra VIGO / LA VOZ

VIGO

La ciudad fue la más castigada de Galicia, con el 67% de los 967 nuevos desempleados

05 abr 2011 . Actualizado a las 11:24 h.

El paro aumentó en Vigo en el mes de marzo aún con más vigor que en el mes pasado, alcanzado un total de 31.321 personas, una cifra inédita desde que se tienen constancia de estos datos seriados. Durante el pasado mes de febrero, ya había crecido en casi 500 personas, dejándolo en 30.671, pero este mes de marzo ha dado un nuevo salto a mayores y se ha reflejado en un crecimiento que afecta a 650 personas más. Equivale, además, al 67,2% de los 967 nuevos parados de toda la comunidad autónoma.

En el conjunto de la comarca, los datos adquieren igual dramatismo que en la ciudad, ya que el desempleo aumentó en 902 personas, registrándose en el conjunto del área industrial una apabullante cifra récord de 44.784, muy cerca por tanto de la barrera psicológica de los 45.000, una cuantía que algunas voces consideran que ya habría rebasado el límite de lo imaginable y de lo económicamente sostenible.

No hay margen de duda de que el sector más castigado, de nuevo, es el de servicios, que ha perdido otros 440 empleos en el mes de marzo, lo que lo convierte en el gran damnificado y principal foco de problemas, tras los reveses de los sectores de construcción e industria, por este orden cronológico, durante los años 2009 y 2010. El sector terciario, con los cierres de comercios y negocios de hostelería ha supuesto más del 60% de la pérdida neta de empleos en el mes de marzo. Es más, incluso ha perdido más puestos de trabajo que en el mes de febrero, que sumó otros 382 desempleados, si bien la cifra global de ese mes fue menor que en marzo, con 494 nuevos parados. En construcción e industria se han notado pequeñas variaciones, pero sigue creciendo el de primer empleo, que son todos aquellos que desembarcan en el mercado de trabajo.

El daño reiterativo al sector comercio ofrece un problema añadido. El perfil del puesto de trabajo es bien diferente a los de industria y construcción. No se recupera tan rápidamente como los dos anteriores, que pueden tener un pico de demanda interno o procedente del exterior gracias a un pedido importante (como ocurrió en el naval o en la automoción) e incluso puede ser irrecuperable, ya que suele coincidir con el abandono de la actividad por parte del autónomo ante un negro panorama para los próximos meses; además, la destrucción de un puesto de trabajo en el sector terciario supone sobrevenidamente un descenso en el nivel de consumo general.