Dice que la ley antitabaco les ha perjudicado incluso más que la crisis
04 abr 2011 . Actualizado a las 12:08 h.Sin trampa, pero con muchos cartones y todos pendientes de la bolas, para que no se les escape un número sin tacharlo convenientemente. Algunos ya se entonan cantando línea, aunque la adrenalina se les dispara con la palabra mágica: bingo. Si es gordo, hasta puede rodar el champán por toda la sala. Dicen los expertos que los buenos jugadores se fían más de la vista que del oído, por lo que no le quitan ojo a la pantalla. María González Martín (38 años) es jefa de mesa en el Bingo Costa Verde (Urzaiz, 128). También trabajó de vendedora. Lleva en ello veinte años.
-¿En qué consiste su trabajo?
-Anuncio las partidas. También les damos los cartones desde la mesa a las vendedoras para que los repartan por la sala a los clientes. Además comunico los premios correspondientes. Durante la partida estoy pendiente del ordenador para saber si alguien canta línea o bingo. Se enciende una luz roja para advertirme que alguien tiene premio, pero no se sabe quién es. En el momento que surge, me dan el número del cartón, compruebo si la línea es correcta y continuamos para bingo.
-¿Puede hacernos una demostración?
-(Risas). Sería algo así como: señoras y señores, a la venta cartones de 1,50 euros. Cartones vendidos 200, del número 1.300 al 1.500, para línea 38,50 euros y para bingo 305 euros. Comenzamos, primer número.
-¿Quién canta las bolas?
-Un ordenador.
-¿Cuál fue el premio más alto que han dado?
-Fue un bingo acumulado de casi 50 millones de pesetas, cuando aún no estaba el euro.
-¿Recuerda quién resultó agraciado?
-Sí, un hombre de unos 30 años que estaba en el paro. Entró a jugar y, en la segunda partida, cantó ese cuantioso bingo, utilizando un único cartón. Pero también repartimos muchos de 20 y de 15 millones de pesetas.
-¿Y con el euro?
-El más cuantioso es la prima plus de 3.000 euros. Lo estamos concediendo con intervalos de tres días. La normativa ha ido cambiando. En vez de dar un premio muy gordo, que salía cada medio año, ahora son más pequeños, pero se obtienen con mayor frecuencia.
-¿La capacidad de la sala?
-El aforo es de 600 personas.
-¿Cuántos cartones se pueden vender en una partida?
-Lo máximo que recuerdo haber vendido en este bingo fueron 1.864 cartones. Cada cartón lleva 15 números y una serie (seis cartones) va del 1 al 90. Nosotros trabajamos con la serie AI de 1.944 cartones distintos y es, a partir de esa cifra, cuando se empieza a contar de nuevo el número 1.
-¿Y si se olvidan de cantar la línea o el bingo?
-Si dejan pasar una sola bola y alguien consigue también completar el cartón tiene que compartirlo. Pero yo no puedo avisar a nadie.
-¿Han dejado pasar algún premio gordo?
-Sí, hay muchas anécdotas. Una vez una persona perdió un premio especial de varios millones de pesetas porque no se dio cuenta hasta que pasó alguna bola más de la cifra determinada. Solo cobró el bingo normal. Se puede decir que fue un despiste millonario. La ley dice que el cliente tiene que cantar el bingo con voz alta y clara. Luego se comprueba si es correcto.
-¿Los que dan el «cante»?
-Lo comprobamos igualmente y, si algún número de los que tachó no corresponde con las bolas extraídas, ordenamos que sigan jugando para bingo.
-¿Tienen más suerte los hombres o las mujeres?
-Indistintamente. Hay muchos chicos jóvenes que juegan sus diez euros para probar suerte.
-¿Supersticiosos?
-Sí, hay gente que se cambia de mesa o que busca una zona determinada, incluso los que eligen a la vendedora.
-¿Cuánto dinero se destina a los premios?
-De cada 100 euros, el 61% es para premios, el 23,5% para Hacienda y el 15,5% para la empresa. Pero en realidad, de los 39 euros que quedan, el 60% es para Hacienda y el otro 40% para la empresa, pero se incluyen los salarios y otros gastos. Se puede decir que el Estado tiene bingos por toda España y se lleva cada día el 60% de lo que queda en la caja.
-¿Notan la crisis?
-Sí, pero incluso nos afectó más la ley antitabaco. El volumen de juego se redujo del orden del 30% a lo largo de los últimos tres años.
María González Martín.
Lleva veinte años en el Bingo Costa Verde.