El bus se ralentiza en la milla financiera por la doble fila

Luis Carlos Llera Llorente
luis carlos llera VIGO / LA VOZ

VIGO

Vitrasa emplea 20 minutos en llegar desde García Barbón a la Porta do Sol

03 abr 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

El transporte público va lento. Los vehículos de la concesionaria municipal Vitrasa trasladan 20,5 millones de viajeros anuales pero ha perdido 300.000 en el último año, cuando la ciudad ha estado levantada por las obras de estrechamiento de las calles para los vehículos, denominadas obras de humanización.

Los conductores constatan los atascos y el público también. Ir desde el nudo de Isaac Peral a la Porta do Sol supuso el viernes por la mañana un tiempo de veinte minutos en la línea 7. Cinco paradas, coches en doble fila y una intensa circulación lo explican. Caminando a buen ritmo apenas se tardan tres minutos más. La pérdida de carriles para el tráfico rodado ha aumentado los atascos y ha bajado la velocidad media de los autobuses públicos.

Sin embargo, al ensancharse las aceras también se han reducido los aparcamientos en superficie para coches y muchos trabajadores optan ahora por usar el autobús público en lugar de su vehículo particular. Este es el caso de Julia Fidalgo, empleada de banca. Vive en García Barbón, que constituye una de las arterias del corazón financiero de la ciudad. Antes estaba destinada en una oficina situada en el centro e iba caminando a su trabajo. Ahora «tengo que esperar 40 minutos para coger el autobús y desplazarme hasta Alcalde Portanet para ir a trabajar».

La distancia entre su casa y su oficina es de unos 6 kilómetros y emplea media hora larga en recorrerlos. En coche particular tardaría la mitad, «pero yo prefiero el bus, porque así no tengo que buscar aparcamiento en un lugar donde no lo hay», señala Fidalgo, que observa que cada vez hay más trabajadores de cuello blanco entre los usuarios de Vitrasa. «Hay muchas personas con corbata que antes no los veías montados en un autobús». Ella lo atribuye a la crisis. Recorrer una distancia de 6 kilómetros hasta el trabajo cuatro veces al día supone un gasto en combustible de unos 20 euros a la semana, teniendo en cuenta el elevado consumo de combustible al circular en ciudad, especialmente tras las últimas subidas del crudo.