Vitrasa tendrá que devolver una media de 300 euros a cada uno de sus más de 300 empleados. Así lo ha decidido el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia al rechazar un recurso de Vitrasa contra la sentencia inicial de un juzgado de lo social de Vigo.
El litigio se inició hace un año cuando Vitrasa decidió rebajar de la nómina dicha cantidad a toda su plantilla. La concesionaria municipal realizó dicho recorte argumentando que el año anterior el IPC había sido inferior a lo previsto por el Gobierno central. Fue una medida unilateral que una parte de los sindicatos de la empresa (8 de los 13 delegados sindicales) recurrieron y a los que los tribunales han dado la razón. Eso sí, de momento los trabajadores no han recuperado el dinero y Vitrasa tiene la posibilidad de recurrir ante el Tribunal Supremo.
El convenio colectivo objeto de discusión establecía para el año 2009 un aumento salarial del IPC previsto más un 0,75% con cláusula de revisión, y para 2010 una fórmula similar pero el incremento sería de un 1%. Sin embargo, el IPC previsto del 2009, el 2%, no se cumplió, quedándose solo en un 0,8%.
Ajuste
Ante ello, la decisión de la empresa fue reducir la subida ya aplicada del 2,75% dejándola en un 1,55%, con la consiguiente modificación de las tablas salariales, aunque se conocían sentencias que no permiten este recorte si no estable expresamente previsto en el convenio.
Así figura en la sentencia dictada a finales de febrero, donde los jueces del Tribunal Superior optan por «rechazar el recurso por cuanto de la literalidad de la norma no puede extraerse bajo ningún concepto que pueda reducirse una vez realizada la actualización salarial conforme al IPC previsto más el incremento porcentual establecido (...) Para ello sería necesario que así se hubiera establecido de manera clara y expresa» en el convenio colectivo.
Según los recurrentes, Vitrasa les adeuda también otras actualizaciones, como el incremento del IPC en el 2010 y algunos más, que fueron superiores a lo que se había previsto. Los cálculos de Enrique Bravo y Manuel Salas estiman que la deuda de Vitrasa con cada uno de sus empleados alcanza los 1.500 euros «sin que sepamos cuando los devolverán».