El candidato a la reelección a la alcaldía de Vigo es de los que cree que Zapatero quita votos en estas elecciones. Así lo dijo esta semana ante 22 de los 56 miembros de su ejecutiva local. Según aseguró, está en disposición de lograr 11 o 12 concejales, y a su entender podrían ser más si no hubiera el negativo efecto Zapatero en el aire y el Bloque en lugar de restar sumara.
Para frenar el desgaste que le puede ocasionar la marca PSOE, Abel Caballero ha anunciado a los suyos que inundará Vigo de trípticos en los que publicitará la gestión que ha realizado al frente del Ayuntamiento en estos cuatro años. Pero aunque quiere una campaña corta, y no pretende pisar el acelerador hasta el 15 de abril como advirtió a su gente, ya ha puesto en marcha su oficina electoral, que como en el 2007 se moverá al margen del partido. La calle Uruguay será de nuevo su centro de operaciones y para mover la máquina nada mejor que volver a las raíces y recuperar la esencia política.
Y ese origen Caballero no lo tiene en el PSOE sino en el PCE, aunque él no suela recordar el campo de juego de sus primeras experiencias políticas, cuando ya se había implantado la Democracia. Del núcleo del viejo comunismo vigués, el candidato a la reelección ha fichado a Luis Estévez, uno de los que hicieron la transición del PCE al PSOE y que siempre ha estado en el entorno de Carmela Silva, hasta el punto de asegurarse que fue su padrino político. Estévez será el gerente de la campaña de Caballero, aunque no consta que milite en el PSOE.
Quizás su entrada tenga que ver con el anuncio que el candidato a la reelección hizo a su ejecutiva local de que habrá bastantes bajas en su lista. Lo dijo después de asegurar que está muy contento con su actual equipo, pero que los nuevos tiempos necesitan nuevas caras. Y claro, todos se pusieron a hacer cábalas. Xulio Calviño, Santos Héctor e Isaura Abelairas son, según comentaron entre sí los presentes, los concejales que más posibilidades tienen de pasar a la reserva. Tanto es así que entorno a Isaura ya se ha montado un grupo de apoyo para tratar de salvarla, como lo tiene también Patricia Rodríguez, la líder de las Xuventudes Socialistas.