El proyecto se basa en las personas que portan tradiciones en peligro de extinción
03 mar 2011 . Actualizado a las 11:51 h.Representantes de varias organizaciones europeas participantes en el proyecto Grundtvig de Aprendizaje Permanente acudieron ayer al Verbum para conocer la experiencia realizada por la parte gallega, denominada Biblioteca Vivente de Galicia. Esta parte del estudio consistió en la realización de varias sesiones en el museo vigués, en las que participaron 600 alumnos de Secundaria. Los estudiantes tuvieron la posibilidad de dialogar con once «libros vivos», también conocidos como Tesouros vivos.
En una biblioteca viviente, los libros son personas que difunden su experiencia a través de la interacción, entrevista y diálogo con los lectores. Para ser un libro no es necesario ser una eminencia o un reconocido estudioso sino contar con experiencia vital o saberes con los que poder ilustrar a otras personas que desconocen y tienen curiosas. Este encuentro, celebrado a mediados de febrero, fue apoyado por el Servizo de Normalización Lingüística del Concello de Vigo.
Celebrada por primera vez en Dinamarca en el año 2000 y promovida desde el 2001 por el Consello de Europa como herramienta de educación intercultural, la celebración de Biblioteca Viventes es un fenómeno que comienza a extenderse por el mundo.
Desde hace un año
El proyecto Bibliotecas Viventes-Books21 comenzó a desarrollarse en enero del pasado año. El grupo de trabajo gallego colabora con otros cuatro equipos europeos: Liberecka Obcanska Spolecnost, de la República Checa; Ksiaznica Karkonoska, de Polonia; Gemeinnützige Gesellscgaft für Bildungsinitiativen, de Alemania; y Media dell?Arte, de Grecia. Se contemplan encuentros formativos e iniciativas locales donde se experimenta con metodología, organizando y desarrollando Biblioteca Vivientes en las comunidades de referencia para evaluarlas y producir al final de la experiencia un manuel de buenas prácticas.