Cada lunes la entidad recibe una veintena de consultas en Vigo. Este año abunda la «amanitas phalloides», que es tóxica y está creando problemas e incluso alguna muerte
22 nov 2010 . Actualizado a las 12:15 h.Xulio Vázquez En estos días de otoño es como si la lluvia y el sol jugasen al escondite. Un tiempo propicio para las setas. En Cataluña es casi una religión salir al monte a cogerlas. Pero también en Galicia hay cada vez más adeptos. Para muchos constituyen un plato exquisito. Otros hasta alucinan con ellas. Aunque a alguno le han ocasionado la muerte. El dramaturgo francés Tristán Bernard quizá sacó a relucir su arte teatral cuando llegó a compararlas con los amores: «que no sabe uno si son venenosas hasta que las ha comido y es demasiado tarde». En caso de duda, lo mejor es consultar con la Agrupación Micológica A Zarrota, que está presidida por Lorena Cascallar Blanco (42 años). «El 60% de las setas que examinamos en la asociación no son comestibles», afirma. -¿Desde cuándo su afición a la micología? -Hace ya unos quince años. -¿Cuál fue el motivo? -Me aficioné haciendo caminatas por el monte y yendo de picnic con mis sobrinos, hasta que me fui relacionando con las setas, porque también le gustaban a mi pareja. -¿Hay gran diferencia entre las que se cultivan y las silvestres? -Sí, tanto en el sabor, como en el color y textura. -¿Qué lugares próximos suelen frecuentar? -Se dan en cualquier parque forestal. Incluso brotan en los jardines que están enfrente de mi casa o en los tocones de los árboles de la ciudad. Algunos me dicen que vieron cantidad de ellas en los castaños de la Gran Vía. Vigo tiene la ventaja de que se pueden encontrar setas en sus alrededores, ya sea en la zona del aeropuerto, Vixiador, Bembrive y área metropolitana. -¿Alguno en concreto al que suelan acudir?
-Vamos mucho hacia la ruta de A Risca en O Porriño. -¿Su mejor hábitat? -El suelo de los caducifolios, que se conoce como tierras pardas. Algunas se dan en ciertos árboles. Por ejemplo, el níscalo ( robellón en Cataluña) está ligado al pino. -¿Cuáles son las especies más comunes en nuestra tierra? -En Galicia hay un centenar dentro de las más habituales. Las que más se suelen recoger son, además de los níscalos, el lactarius deliciosus , la macrolepiota procera y el cantharellus cibarius . Esta última es muy buena y tiene un olor riquísimo, como afrutado, a melocotón. Sirve tanto para dulce como para salado y se conserva bien. -¿Existen muchas tóxicas? -Son cinco especies las que se confunden con más frecuencia. Citaría el boletus satanás , aunque por aquí es rarísimo encontrarlo. Pero hay que tener mucho cuidado con la amanita phalloides , porque es la más peligrosa. Está originando bastantes problemas e incluso alguna intoxicación mortal. -¿Es difícil de distinguir? -Para mí, no lo es. Tiene una vulva muy envolvente. Su color es amarillo verdoso de una gran belleza y atrae. Además posee un sabor dulce. Este año se da en abundancia, sobre todo debajo de los carballos. Lo mejor es cerciorarse bien y, en caso de duda, nunca se debe correr el riesgo de comerla. Nosotros las examinamos gratis los lunes en la oficina que tenemos junto a los Montañeros Celtas en la calle Camelias, 78 (oficina K). -¿En qué lugares se dan más? -En los mismos que las comestibles. -¿Alguna otra peligrosa? -El paxillus involutus . Tiene un sombrero de 15 centímetros de diámetro y las láminas son de color ocre, se vuelve más oscura con la edad y se mancha de un color pardo muy feo al pasar el dedo sobre ella. También la lepiota helveola . Es pequeña, pero mortal. -¿Les llevan muchas setas a analizar? -Atendemos a una media de veinte personas todos los lunes. Algunos nos dicen que tienen más en casa. Quizá no las traen por miedo a que nos las quedemos. (Risas). -¿Cuántos años tiene la asociación A Zarrota? -Data de 1977. Es la decana de Galicia. Hace 49 años que organiza las jornadas micológicas en Vigo. Yo llevo tres años de presidenta. Cuenta con 100 socios. -¿Qué utensilios se precisan para salir a recogerlas? -Un cuchillo o una navaja y un cesto o bolsa de tela, pero nunca de plástico. -¿Se cotizan bien en el sector de la gastronomía? -Bastante. Hay quienes se dedican a venderlas, sobre todo en el norte de Galicia. Me contaron que hasta hay rumanos que utilizan una furgoneta. Con ellas se pueden hacer variedad de platos, incluso dulces y licores.