Entre las firmas incapaces de hacer frente a sus deudas figuran doce del mundo del ladrillo, pero también las hay de la pesca, el naval, el téxtil, la restauración...
24 oct 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Afectan al ladrillo, sí, pero también al naval, a la moda, a la pesca, al textil, al comercio... Los concursos de acreedores no son caldo de cultivo de un único sector, aunque es sabido que el batacazo de la construcción es de los que hacen época.
En Vigo no se construye ni con el nuevo Plan Xeral. Firmas como Exconsa lo han sufrido en sus carnes. Es la última empresa que ha solicitado el concurso de acreedores en el juzgado de lo Mercantil vigués. Tiene casi 120 trabajadores y le debe más de siete millones de euros a los bancos.
La situación del naval también es muy preocupante por la falta de pedidos. Los primeros que lo han notado han sido las empresas auxiliares del sector, en las que 400 trabajadores se han visto afectados por expedientes de regulación de empleo en lo que va de año. No en vano se acaba de crear un comité de crisis para tratar de buscar soluciones.
El emergente textil vigués sufre el momento como pocos. Varias empresas de la cooperativa Texvigo, con apenas dos años de vida en el parque tecnológico de Valladares, han tenido que parar su actividad y alguna, como Model Novias, ha decidido presentar suspensión de pagos.
El sector del pescado congelado también está tocado. Desde conserveras centenarias como Alfageme a otros mayoristas de menor peso como Carnnova 2000. Ni siquiera el suministro para buques está a salvo. Dos ejemplos son Cardomar y Ribemar.
La lista que publica Webconcursal.com, que extrae los datos públicos del BOE, también incluye a cuatro particulares. Son familias con deudas hasta el cuello que estaban hipotecadas y, ya sin liquidez para abonar las cuotas, optaron por la fórmula de suspender pagos para salvar su casa o el coche como último recurso.