«En Vigo hay 40 locales de copas sin licencia para música que molestan»

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Dice que muchos no cumplen la normativa porque no quieren afrontar el gasto que supone la insonorización. Considera que el botellón les perjudica más que la crisis

18 oct 2010 . Actualizado a las 12:09 h.

Xulio Vázquez Los humanos ya hace tiempo que superamos a los murciélagos haciendo vida nocturna. Ya casi nadie se acuesta a la hora de las gallinas. Pero algo tiene la noche cuando inspira incluso a los poetas. Hay quien la pinta asaeteada de estrellas. Otros hasta la tildan en sus canciones de «bella noche sin sueño, noche de luna, noche de amor...». O de «blanco satén». Un cubano loco, del mundillo del famoseo, llamado Dinio, hasta la utiliza a modo de disculpa: «La noche me confunde». No le sucede lo mismo a Pablo Valenzuela González (53 años) porque regenta un negocio que abre y cierra sus puertas cuando ya se ha puesto el sol. Se trata de El Foro (Lepanto, 24). Es uno de esos lugares de ocio conocido comúnmente como pub o bar de copas con música. -¿Lleva muchos años frecuentando la noche? -En este negocio llevo doce años, pero ya estuve en La Fuente y también en Camaleón, donde fui encargado y socio. -¿Cuánto cuesta una copa en su local? -Las ofrecemos a cinco euros, además regalamos dos horas de párking. Y buena música en un horario de doce de la noche a cuatro y media de la madrugada. También promocionamos algunas marcas de bebidas, con precios más baratos, además de un servicio amplio de coctelería. -¿Qué tipo de público acude? -De 22 a 35 años, aunque pueda acudir alguna persona mayor de forma esporádica. -¿Y la música? -Es asequible al oído, con el fin de que la gente pueda hablar y escuchar al que tiene al lado. Se trata de música en español, pop inglés y algo de house. Incluso aceptamos peticiones para ponerles algún tema. -¿Más ruido que nueces? -(Risas). Hay ruidos con la gente en la calle. Pero los locales que están insonorización no tienen problemas con los vecinos. Lo que ocurre es que en Vigo hay unos 40 bares de copas que ponen música sin tener licencia para ello, porque no están insonorizados, molestando al vecindario y perjudicando a los que cumplen con la normativa. -¿Nunca lo han denunciado? -Jamás me han puesto una multa, no me lo han cerrado, ni tuve problemas con los vecinos. -¿Cuál es el volumen sonoro permitido? -Lo máximo permitido, con la puerta cerrada, son 75 decibelios. Lo que ocurre es que hay locales que los superan, además de no estar insonorizados. Ocurre con algunos de la calle Arenal, pero incluso hay dos aquí en Lepanto que siguen sin licencia, lo mismo que en Churruca. Es una competencia desleal y muy negativa para el sector porque, cuando los vecinos llaman a la policía, cierran a todos, pagando también los platos rotos los que tienen licencia, debido a que unos están pegados a otros y, en esos momentos, no se sabe muy bien quiénes tienen realmente la culpa. -¿Por qué no se soluciona? -Desconozco si le compete al Concello, a la Xunta o la policía solucionarlo. Pero sería muy fácil, bastaría con pedirles si tienen licencia para la música y comprobar si han insonorizado el local. Así de sencillo. -¿Cuesta mucho la insonorización? -Depende del tamaño del local. Yo gasté en el año 1998 lo que sería hoy al cambio 70.000 euros, porque tiene 300 metros cuadrados. Es por lo que muchos no lo hacen, por no gastar. -¿Os hace más daño la crisis o el botellón? -Sin duda alguna, el botellón, porque ha puesto contra las cuerdas a muchos negocios de hostelería. A la gente que lo practica no le importa la calidad, ni la comodidad, con tal de ahorrarse unos euros. También nos perjudican los que no cumplen con los horarios de cierre. -¿Es tan violenta la noche como la pintan algunos? -Para nada. En todo caso es más proclive un lugar donde se bebe desmadradamente y no hay ningún tipo de seguridad, como puede ser el botellón. Aquí cumplimos con todas las normas, incluso hay porteros. -¿Y las drogas? -Son cosas esporádicas, porque si alguien se la tomó en su coche o ya viene colocado de casa, no se puede hacer nada, salvo que se ponga a dar la nota. A alguno no lo hemos servido e incluso lo echamos, porque entró derecho, pero se puso torcido. Venía ya perjudicado de fuera. Pero aquí nunca hubo peleas. -¿Esas motos no serán para llevar a los clientes a casa? -(Sonríe). Forman parte de la decoración del local, al igual que los dos belocipedos, las estatuas, las fotos de los actores de cine o el cartel de Che Guevara.