Javier Sensat, José María Massó y Valentín Paz-Andrade formaron parte del batallón expedicionario

La Voz

VIGO

13 oct 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Entre los soldados que partieron en el vapor Guillén Sorolla se encontraba un joven pontevedrés de 23 años. Ya había cumplido el servicio militar y se había licenciado en Derecho, pero la guerra le obligó a retornar a la milicia. Era Valentín Paz-Andrade, abogado, político y empresario.

Con gran estilo narrativo, no exento de tintes poéticos, Paz-Andrade describe el viaje hacia Ceuta, en el que ocurren anécdotas como la sorprendente presencia de cuatro mujeres de «amor pagado» que se cuelan entre la tropa y que, una vez descubiertas, se ofrecen para servir como cantineras».

Ya en Laucien, la base del campamento del Murcia, el insigne abogado recuerda en las crónicas bélicas que envía al periódico El Noroeste, como el cabo Formoso mataba la morriña tocando su gaita.

No fue el único personaje conocido que realizó aquella campaña, También estuvo en el batallón expedicionario Javier Sensat Curbera, que llegaría a ser el presidente del grupo MAR, y José María Massó, el empresario conservero aficionado a la fotografía.

Una condecoración

El Regimiento de Murcia tuvo sus combates y sus bajas, y también su héroe. El soldado Gumersindo Fernández fue el primer caído del batallón, en el transcurso de una emboscada a pie del monte Cónico, el 18 de octubre de 1921.

El combate más importante que soportó se produjo el 18 de abril de 1922 en Miskrella. Allí fallecieron José Orol Méndez, José González Fernández, Pepito Portela Fontán, Antonio Somoza Rodríguez y Ramón Fraga. Por su actitud en esta acción fue condecorado con la Medalla Militar el capitán Luis Loño.

El 28 de octubre de 1922, el batallón regresaba a Vigo a bordo del vapor Romeu. La ciudad desborda alegría.