¿Y si Irmandiños se convirtiera en el Montmartre vigués?

Soledad Antón soledad.anton@lavoz.es

VIGO

Si es cierto que para construir el futuro primero hay que soñarlo, el de la calle Irmandiños y aledaños pudiera parecerse un día no muy lejano al del Montmartre parisino de finales del XIX, que fue cuando los artistas empezaron a tomar el emblemático barrio. El soñador vigués se llama Marcos de la Fuente y solo si las cosas se ponen muy feas, sobre todo las económicas, se dará por vencido.

Con la complicidad de la diseñadora gráfica Vanesa Álvarez, abrió hace unos meses lo que llama un bar de primera hora. Pero La Fiesta de los maniquíes, que es como bautizaron el negocio en recuerdo de los viejos tiempos de Golpes Bajos, nace con la idea de ser mucho más que un bar en el que se sirven copas de once de la noche a tres y media de la madrugada.

Quiere ser un punto de partida que posibilite el desembarco de creadores alternativos (de los otros también) que terminen por conformar un sólido magma artístico. Traducido al román paladino, sueña con transformar una de las calles más olvidadas por los políticos locales -«han humanizado todas las de alrededor, la mayoría en bastante buen estado, menos Irmandiños que está hecha unos zorros. Si es por el piano, lo ponemos nosotros, o una banda de jazz si lo prefieren»- en un enclave de referencia para jóvenes músicos, pintores, fotógrafos, escritores..., creadores, en suma.

Añade que convertir la zona en un vivero de jóvenes talentos tendría un atractivo añadido que no debería de pasar inadvertido para aquellos responsables políticos cuya principal encomienda es vender ciudad. Cualquier recomendación en las guías más allá de la calle de las ostras o el ocio vinculado a la ría, tendría que ser bienvenido.

Pues la idea está contada, ya solo falta todo lo demás. Claro que en esa línea de predicar con el ejemplo, La Fiesta de los maniquíes inauguró ayer exposición fotográfica, póstuma en este caso. Xurxo Lago Goce, autor de la muestra, falleció a los 24 años de edad tras caer al vacío desde una altura considerable mientras realizaba unas fotografías.

La muestra incluye, por una parte, un puñado de instantáneas, fruto de un viaje a Japón, que muestran las tensiones entre modernidad y tradición en aquel país y, por otra, una selección de imágenes de conciertos. La inauguración de anoche contó con la presencia de familiares y amigos de Xurxo.

En este caso en positivo. Tal es la respuesta que en muy poco tiempo ha obtenido el Club Pasión Habanos en Vigo, donde cuenta con cerca de medio millar de socios, que volvió a organizar una de sus ahumadas citas, esta vez con maridaje incluido.

La cita fue el pasado jueves en el hotel Los Escudos y los encargados de dirigir el taller de maridador José Andrés Colmenera, una de las personas que más saben sobre cigarros habanos, y Arlene Firavanti Muller, brand ambassador de uno de los más antiguos rones venezolanos.

Los socios de este club, en el que abren de par en par las puertas a todos los amantes de los puros de calidad, procuran recordar que en nada se parece su afición a la adicción de un fumador de cigarrillos. Una visita a su web permite, entre otras cosas, realizar un paseo virtual por las 27 operaciones (ni una más ni una menos) que se hacen en las fábricas para conseguir un puro perfecto.

Así me cuentan que se sintió Ánxel Vázquez de la Cruz en la visita que realizó el jueves a Tui para presentar Luz de Tebra, su primer libro. Ya conté hace un par de días que va camino de convertirse en superventas (va por la segunda edición en poco más de un mes), lo que demuestra que nunca es tarde si el trabajo es bueno.

Lo de sentirse en casa era lo esperado. Primero porque eligió para la presentación el mismo barrio que le vio nacer, «un barrio proletario que nos marcó mucho el carácter», afirmó su hermano Manuel Vázquez de la Cruz en su tarea de presentador, que añadió que tal marcaje fue para bien.

Contó también Manuel que Tui era por aquella época (los 40) un lugar muy especial, marcada por su carácter urbanita, pero también por ser ciudad fronteriza. Vino a explicar que la permeabilidad de la raia en todos los aspectos solo puede explicarse de verdad si se ha vivido.

Luego vendría una ristra de anécdotas, algunas de las cuales conocían de primera mano muchos de los presentes.