El Coruxo y el Deportivo B dieron por bueno el empate ayer en O Vao debido a las condiciones meteorológicas que marcaron la pauta del juego, con fuertes rachas de viento durante los noventa minutos y lluvias intensas por momentos.
Ambos equipos estructuraron su juego en función de la dirección del viento. En el primer tiempo eran los fabrilistas quienes lo tenían a favor. Los de Tito Ramallo tuvieron más el balón al ganar la partida dentro de la telaraña que ambos técnicos montaron en el centro del campo.
Pero los blanquiazules se perdieron en pases demasiado profundos que no metieron en problemas a una ordenada defensa viguesa. La única ocasión visitante en este primer tiempo fue un disparo desde la banda de Chirri que se fue envenenando hasta estrellarse en el poste de la portería defendida por Jorge Pérez.
El Coruxo intentó sorprender en algún contragolpe, llevando siempre el balón por bajo para no estrellarse con el viento en contra, pero no consiguió inquietar a Diego más que en un par de lanzamientos lejanos.
En el segundo tiempo la intención de ambos fue muy diferente. El Coruxo buscó claramente el juego directo para aprovecharse del viento ahora a favor, mientras que los deportivistas tocaban más el balón. Eran los papeles cambiados.
Los balones colgados al área por parte de los verdolagas llevaban siempre peligro y en uno de ellos Yago prolongó una falta botada por Besada para estrellar el balón en el palo.
Sin embargo fue el Fabril quien dio primero merced a una excelente acción personal de Dioni en la que mostró su clase cambiándose la pelota de pie para orientar el disparo con su zurda y desde la frontal batir a Jorge.
La respuesta al golpe solo tardó cinco minutos en llegar de nuevo en un balón parado mal defendido por los coruñeses. Quedó la pelota suelta tras un rechace y David Campos empalmó con fuerza con su diestra al fondo de la red para restablecer la igualada que ya sería definitiva.