La cocinada prórroga de Aqualia

VIGO

La alcaldía cuenta ya con elpliego para ampliar cinco años más la concesión del abastecimiento de agua a cambio de obras

03 oct 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

La decisión está tan tomada que en breve la junta local de Gobierno que preside Abel Caballero tiene previsto dar el visto bueno a la ampliación en cinco años de la concesión del abastecimiento de agua en favor de Aqualia. ¿Pero cómo justificar ese alargamiento cuando la relación contractual del Ayuntamiento con la empresa aún estará viva hasta el 2015? Los papeles para tomar dicha decisión indican al menos que el «regalo» (que se ultima de manera idéntica para Vitrasa) se puede tratar de argumentar mediante el encargo a la empresa de nuevas obras de mejora de la canalización de abastecimiento y saneamiento que no estaban contempladas en su plan de actuación, además del pago de los terrenos necesarios para construir la nueva depuradora del Lagares.

Desde el Concello se ha estado preparando el terreno desde hace unas semanas, al destacar el mal estado que sufren las conducciones de calles como Camelias o el Areal, dos de los enclaves que entrarían en ese nuevo programa de inversiones que debería acometer Aqualia para justificar el ingresar fondos municipales durante cinco años más y sin someterse a concurso público alguno.

¿Pero la prórroga -que nunca vivió en su historia el Ayuntamiento de Vigo en ninguna de sus concesiones- es la única fórmula posible para acometer dichas inversiones? Pues no, es más, puede haber otros métodos más ventajosos para los intereses de los vigueses, como asumir desde el Concello esas obras supuestamente urgentes, ya que las arcas municipales están en buen estado, y esperar al 2015 para sacar a concurso el servicio, sobre todo ahora que los precios de mercado son proporcionalmente más bajos que cuando Manuel Soto adjudicó por última vez el agua en 1990 entre canciones de Madonna en Balaídos. Si así se hiciera, el Ayuntamiento podría ingresar en su caja durante los cinco años que ahora se van a prorrogar entre 80 y 100 millones de euros, cantidad procedente del plus que todos los vigueses pagamos al mes en la factura del agua para reembolsar a Aqualia las obras que llevó a cabo para extender el alcantarillado a las parroquias, los terrenos de la depuradora que ahora hay que sustituir y los intereses de los fondos necesarios para acometer dichos proyectos.

Será de esos 80-100 millones de donde saldrá así el dinero con el que se pagará a Aqualia el adelanto que facilitará para realizar las nuevas expropiaciones en Coruxo, nuevas acometidas contempladas en el PGOM que Pachi Vázquez como conselleiro no tuvo a bien sufragar, y por último, las mencionadas reformas de Camelias y Areal, donde el Concello quiere crear un bulevar. Pero Aqualia, no tendrá que sacar esas realizaciones a concurso, no tiene que someterse a las mismas reglas que la Administración local, por lo que la transparencia que poco a poco se va perdiendo en el Concello, con esta fiebre de prórrogas tampoco la va a recuperar. La prórroga de una adjudicación es legal, pero por excepcional y nunca utilizada hasta ahora no hace más que levantar sospechas y el Ayuntamiento está cada vez más lleno de ellas.