Dice que se inspiró en un nieto cuando lo vio disfrazado de Sherlock Holmes para formar un grupo de investigadores familiares y plasmar en un libro cuatro casos de la vida real
04 oct 2010 . Actualizado a las 12:38 h.Xulio Vázquez Arthur Conan Doyle dio vida al personaje ficticio de Sherlock Holmes , un detective que se hizo más famoso que su autor por resolver los casos con una lógica aplastante: «Entraron a robarle por la noche, pero el perro no ladró, por consiguiente, el ladrón era un conocido de la familia». Por su parte, Manuel Burgos Toimil (66 años) solo le cogió prestado el sombrero y la pipa para ilustrar con su foto la contraportada de un libro que acaba de publicar y presentar bajo el título Casos de detectives infantiles . Aún huele a recién salido de la imprenta. Lo curioso es que los protagonistas superan en número a Los intocables de Elliot Ness . Se trata de cuatro niños y una niña de carne y hueso. Cuentan con el sabio consejo de su abuelo. Es el propio autor de estos cuatro cuentos que acaban de ver la luz. Dejó que la sangre se quedara en el tintero de Agatha Christie y que la fantasía se la llevara Harry Potter . Porque apuesta por el realismo de los hechos y aspira a que su carácter didáctico le abra las puertas de los colegios. -¿En qué se inspiró para estos cuentos infantiles? -En casos reales de la vida cotidiana, con los que plasmé estas aventuras infantiles. No tienen nada que ver con dragones ni hadas, porque considero que esos temas infantilizan a los niños. Me ayudó mucho mi última etapa en la policía, porque fui jefe del Grume (Grupo de Menores). Antes, había estado en el Tribunal Tutelar de Menores y en el Juzgado de Menores, por lo que conozco muy bien los problemas de la infancia. Lo de escribir surgió cuando vi a mi nieto Martín (4 años), con un sombrero y una pipa de mi colección, además de una lupa. Consideré que podía ser uno de los detectives y ya me puse manos a la obra. -¿Quiénes son los otros cuatro protagonistas? -Son todos familiares (dos nietos). Anxo (10 años) es el detective jefe, Sarai, la única niña del grupo (8 años), Yago y Javi, con 4 y 5 años. Todos llevan el sombrero de Sherlock Holmes. -¿Cómo se les presenta un caso drogas? -Adquieren conciencia del problema tras recibir la visita de unos profesionales (médico, policía, asistenta social y psiquiatra) para hablarles de las consecuencias de la drogadicción, con el fin de que estén alerta. Luego, un grupo de estudiantes empieza a elucubrar sobre un posible caso en el colegio y lo investigan, descubriendo que son los niños de otro colegio quienes suministran la droga. Al final, dan cuenta a una profesora de los culpables. -¿Nadie los señalará como chivatos? -No, porque el chivato es un sinvergüenza que, para librarse él, culpa a cualquier otro. Mientras que estos detectives lo hacen por un sentido de la justicia y la responsabilidad. Eso es proteger a los buenos y denunciar a los malos. -Pero lo del «bullying» no es ningún cuento. -Por eso digo que hay realismo. La cuestión es que aparece un niño con lesiones en el colegio y la profesora, antes de tomar una decisión, porque no tiene claro lo que sucedió, le encarga al grupo de detectives que se hagan cargo del caso. Empiezan a hacerle un seguimiento, hablan con él y se convierten en sus guardaespaldas. Pero el desenlace no tiene nada que ver con el bullying , aunque no lo voy a descubrir. Lo dejo en suspense para no fastidiarle a nadie la lectura del libro. -¿Finales con moralina? -No. Trato cosas graves, pero los finales son dulces. -¿Cómo los bocadillos de chorizo? -(Risas). Ese cuento de tan extraño robo lo añadí en el libro, porque ya lo había publicado. -¿Es un toque de humor? -(Sonríe). Puede parecer de chiste, pero me ha servido para la parte didáctica, porque me permitió hacer una distinción entre lo que es el robo y el hurto. Además, el bocadillo que le roban del pupitres a la niña, cuando sale de la clase para ir a lavar las manos, es de pan de Cea y el chorizo de Chantada. Muy apetecible. Los detectives utilizan las técnicas que aprendieron de su abuelo para desenmascarar al autor. -¿Y la desaparición? -Se trata de un niño que sale del colegio y ya nadie vuelve a saber más de él. Los detectives van cerrando el círculo de su entorno, hasta dar con su paradero. Incluso colaboran con la policía. No descartan cualquier posibilidad, incluido el secuestro. El final no es tan grave como pudo haber sido.