Los años oscuros, según Pacheco

Jorge Lamas Dono
Jorge Lamas VIGO/LA VOZ.

VIGO

La Casa das Artes muestra, a través de 80 fotografías, un aspecto de la sociedad resultante del golpe de Estado de 1936 y el difícil período de posguerra

26 sep 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

El 22 de julio de 1936 cambió radicalmente la vida de los vigueses. La ciudad amaneció uniformada tras dos días de resistencia no demasiado intensa por parte de un sector de la población. Comenzaba un largo período de ausencia de libertades, que el Arquivo Pacheco nos permite ver ahora en la exposición Os anos escuros , presente en la Casa das Artes hasta octubre.

Símbolos falangistas, militares, mujeres laborando para los siete mil soldados que entregó la ciudad al ejército franquista e incluso la impunidad nazi e italo-fascista dominan las cerca de ochenta imágenes seleccionadas por el Arquivo Pacheco. Llama la atención la cronología atribuida a la muestra, de 1936 a 1950, y choca la presencia de una fotografía de las obras del Hospital Xeral entre tanta oscuridad social.

Alemania y Estados Unidos

Precisiones a parte, las imágenes presentan curiosidades como la existencia del Hogar Alemán, con la foto de Hitler presidiendo un amplio salón. O las fotografías de Mussolini, de civil y de militar, en el consulado de Italia en Vigo. En el escaparate de la Compañía Hamburguesa-Americana incluso se exhiben los rostros de los ases de la Luftwaffe, la fuerza aérea germana que, entre otros méritos, años antes había bombardeado Guernica y por aquel entonces bombardeaba indiscriminadamente las poblaciones de Gran Bretaña. Con el paso del tiempo, y la derrota fascista en Europa, otra fotografía permite ver el cambio de rumbo del régimen, buscando entonces la bendición norteamericana. En este caso, es un niño que lee ante la presencia de diversos símbolos militares de los Estados Unidos.

Si los hombres están asociados a un uniforme, las mujeres protagonistas de las escenas asumen el papel de apoyo al combatiente. Desde las diferentes asociaciones englobadas en la Sección Femenina de la Falange, atienden los hospitales, como el militar o el musulmán de Sanjurjo Badía, o cosen ropa de invierno para los hombres que están en el frente.

Los personajes identificados de esta época son los jerarcas del régimen, como Jesús Suevos, jefe provincial de la Falange; o militares, como el triste comandante Felipe Sánchez, o el general legionario y falangista Yagüe. También hay retratos anónimos que representan aquel momento. El falangista orgulloso de su uniforme, el voluntario de la División Azul, el niño jugando a ser mayor con ropas de fascista, y el soldado que quiere dejar un recuerdo antes de regresar al frente.

Finalmente, también está presente la Iglesia, institución que bendijo la Cruzada y que tuvo una influencia en la sociedad viguesa, desde las parroquias al obispado.

Sin pretensión estética

El título de la exposición es tan apropiado como un paseo por el lado siniestro de nuestro pasado. Una oscuridad que sufrieron tanto quienes la desearon como quienes la lamentaron. Pacheco la fotografió desde el punto de vista informativo, sin ninguna pretensión estética, para que nosotros la veamos. Y se encargó de reflejar la vida de los vencedores del conflicto. Sin embargo, como mantiene Antonio Giráldez en su libro 1939. La guerra ha terminado. Hace sesenta años en Vigo , también existía una ciudad de los vencidos. Eran las personas que habían logrado no ser eliminadas, pero que habían perdido sus anterior estatus. Los maestros fueron el sector profesional más castigado, ya que los vencedores querían apartar de la enseñanza cualquier mala influencia.

También son los años del hambre, simbolizados en la cartilla de racionamiento que estuvo vigente entre 1939 y 1950, gran parte del período que enmarca la la exposición. Unas estrecheces alimentarias que dieron pie a la creación del día del plato único o el día sin postre, que pretendía desviar el dinero sobrante de la comida a otras acciones.