El acceso a Vigo por Rande y la avenida de Madrid están al borde del colapso

Juan Manuel Fuentes Galán
Juanma Fuentes VIGO/LA VOZ.

VIGO

Las dos principales autopistas de acceso a la ciudad tienen un elevadísimo nivel de saturación. Esto queda de manifiesto con los datos de utilización y la situación más peliaguda es la de la AP-9, que se aproxima a los 70.000 usuarios diarios, lo que se conoce como IMD (intensidad media diaria), cifras parecidas a las de la A-55, la autovía Vigo-O Porriño, que alcanza una IMD de 61.500 vehículos diarios en Mos.

Los datos figuran en el estudio sobre la implantación de aparcamientos disuasorios en la ciudad que el Valedor do Cidadán, Luis Espada, presentó ayer. En dicho análisis el ex rector llega a la conclusión de que los dos primeros párkings de este tipo deberían situarse precisamente junto a ambas vías a fin de eliminar vehículos del centro de la ciudad.

Lo más alarmante de ambos datos es que la IMD refleja el índice de ocupación en un período de tiempo amplio, por lo que puede deducirse que en ambos casos hay jornadas puntuales en que se supera con amplitud los 70.000 vehículos por día en Rande y la AP-9, y se aproxima a dicha cifra en la autovía a O Porriño.

Se da la circunstancia de que en estos momentos se estudia la ampliación de la AP-9 y de la autovía a O Porriño, con la previsión de que se aborde con mayor urgencia la ampliación del puente de Rande y el añadido de un tercer carril a la autopista hasta Vigo. Fomento ha confirmado que las obras se ejecutarán en 2011 y además del problema presupuestario afronta el problema de la fuerte oposición existente en la parroquia redondelana de Chapela.

Doble calendario

Con relación a la autovía de O Porriño se barajan plazos más lentos y se trata de una obra de muchísima mayor complejidad que implica la construcción de varios kilómetros de túneles. La decisión de construir una nueva carretera sufrió un fuerte impulso una década atrás coincidiendo con una etapa de graves accidentes en la autovía actual. Sin embargo, la demanda se frenó un tanto ante el éxito de las medidas para atajar la siniestralidad.

La urgencia de abordar la ampliación de Rande viene dada también por las graves consecuencias que implica cada accidente en el puente o sus alrededores, lo que una vez tras otra deja aislada a la ciudad por su principal acceso y a miles de conductores bloqueados. Al tratarse de una autopista, y de peaje, las salidas son muy escasas y el enfado de los conductores, que han pagado por circular por allí, aún mucho mayor.